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Elmo Renista
DIPLOMACIA DE SHEINBAUM REDUCE TENSIONES CON TRUMP
DIPLOMACIA DE SHEINBAUM REDUCE TENSIONES CON TRUMP
La cooperación avanza entre ambos países
1.- Gobernar un país complejo y diverso como México implica, inevitablemente, saber leer a Washington. Pero tratar con alguien como Donald Trump exige algo más que oficio diplomático, requiere sumar temple, claridad y control del mensaje. Nada de eso es fácil.
En ese terreno, Claudia Sheinbaum Pardo ha comenzado a mostrar una capacidad poco común en la relación bilateral.
La llamada que tuvo Sheinbaum con Trump la mañana de este lunes 12 de enero fue un ejercicio de contención política. Frente al discurso trumpista que suele amenazar y presionar, Sheinbaum optó por desactivar el conflicto sin conceder la soberanía nacional.

Entre ambos presidentes no hubo confrontación abierta, ni tampoco México acepta narrativas de intervención o tutela de parte de Estados Unidos.
La clave estuvo en el uso de datos y resultados. Al colocar cifras sobre reducción de tráfico de fentanilo, disminución de homicidios y acciones operativas concretas, la presidenta trasladó la conversación del terreno ideológico al técnico.
En la lógica de Trump, que ha mostrado estar obsesionada con indicadores, balances y “ganancias”, ese movimiento convierte a México en un socio que produce resultados, no en un problema que justifica amenazas.
Sheinbaum entendió que la diplomacia con Trump no se gana con discursos sino siendo al mismo tiempo firme y serena. La mandataria mexicana rechazó cualquier posibilidad de intervención sin necesidad de elevar el tono, reforzando la idea de cooperación bajo reglas claras y respeto mutuo. Esa combinación es una fortaleza.

Ante un inicio de 2026 muy movido en lo internacional, Sheinbaum asume una política exterior firme como una forma de gobernar, y, frente a Trump, ha dejado claro que la mejor respuesta es la inteligencia y la estrategia.
APROBACIÓN CIUDADANA DE ISMAEL BURGUEÑO REFLEJA RESULTADOS
Desarrollo urbano y seguridad: los factores
2.- En la política, los números de aprobación suelen hablar. Más aún en la ciudad como Tijuana, donde la exigencia ciudadana crece con los problemas urbanos que no se resuelven solamente con discursos. Por eso, el hecho de que el alcalde Ismael Burgueño Ruiz cerró 2025 con una aprobación de 62.3 % no es un dato menor ni aislado, sino una señal política que los analistas están leyendo con cuidado.

El primer lugar estatal que le otorga la medición de diciembre es la respuesta, señalan, a un sistema de gobierno anclado a resultados, a la funcionalidad, y la atención de lo cotidiano, espacios clave para ganar o perder la legitmidad.
Servicios públicos, orden urbano y programas visibles como Tijuana Ciudad Limpia o Sendero Seguro no solo impactan el paisaje urbano, también inciden directamente en la percepción de control, cercanía y capacidad de respuesta.

Pero el punto de quiebre está en la seguridad. En un contexto donde la violencia suele afectar duramente la imagen gubernamental, cerrar el año con una disminución del 33 % en homicidios cambia definitivamente el debate público. No elimina el problema, pero sí introduce la idea que es útil la coordinación entre las corporaciones.
Burgueño aparece, de este modo, como un alcalde que tiene claro que las políticas municipales tienen mucho que ver con la constancia. El respaldo ciudadano es solamente un tema de popularidad, sino que es producto de la percepción que tiene la gente de lo que el gobierno hace. Vale la pena analizar esos porcentajes.