El calor que se siente en Tijuana y otras zonas de Baja California obliga a buscar alivio con ventiladores y aire acondicionado, pero mantener frescos los hogares y lugares de trabajo también puede elevar el consumo de electricidad. La forma de utilizar estos equipos influye en cuánto deben trabajar y en el gasto que acumulan durante la temporada.
Ante estas condiciones, Xiomara Aguilar, coordinadora de Ingeniería en Energías Renovables de CETYS Universidad Campus Tijuana, recomienda revisar hábitos que pueden aumentar el consumo sin mejorar necesariamente la comodidad de quienes ocupan un espacio.
Uno de ellos es ajustar el aire acondicionado a temperaturas excesivamente bajas. Según explicó la especialista, cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura exterior y la que se busca mantener dentro de una habitación, mayor es el esfuerzo que debe realizar el sistema.
“Mientras mayor sea la diferencia entre la temperatura exterior y la temperatura que deseamos mantener, mayor será la carga térmica que el sistema de climatización deberá retirar”, explicó.
Por eso, "bajar más el termostato puede traducirse en una mayor demanda de electricidad". La recomendación es mantener una temperatura de confort y evitar que el equipo trabaje innecesariamente.
También importa impedir que el calor vuelva a entrar. Dejar puertas o ventanas abiertas mientras funciona el aire acondicionado obliga al sistema a operar durante más tiempo para alcanzar y conservar la temperatura deseada.
En oficinas, aulas y otros espacios compartidos, Aguilar aconseja apagar la climatización cuando las áreas estén desocupadas, conforme a sus procedimientos de operación y seguridad. Si un equipo presenta fallas o funciona de manera irregular, atenderlo oportunamente puede evitar que continúe operando de forma ineficiente.
"El consumo también se acumula fuera del aire acondicionado." Computadoras, monitores, pantallas, proyectores y luces que permanecen encendidos sin utilizarse añaden gasto durante la jornada. Apagarlos al terminar las actividades y mantener en funcionamiento únicamente lo necesario son otras de las medidas recomendadas.
Para dimensionar las diferencias entre aparatos, la académica señaló que una hora de aire acondicionado puede consumir aproximadamente la misma energía que 16 horas de un ventilador. La comparación depende de las características y potencia de cada equipo, por lo que no representa una equivalencia universal ni permite calcular por sí sola el monto del recibo.
Frente al calor, la recomendación apunta a conservar condiciones cómodas y reducir el desperdicio: cerrar el espacio que se está enfriando, evitar ajustes excesivos y apagar los equipos cuando dejan de ser necesarios. El gasto depende tanto del aparato como del tiempo y las condiciones en que se utiliza.