La flacidez eléctrica de la CFE
Qué sabroso suena recordar a Lucerito cantar “Electricidad”. Y es precisamente lo que le falta a Tijuana en estos días, donde los soponcios y los calores hacen parecer baño turco cualquier casa, porque la energía de la CFE trae una flacidez de antología.
¡Se baja a cada rato! No levanta ni con voltaje de Cialis. Y cuando por fin se pone firme ya dejó a media ciudad sudando, con una deshidratación que ni con Vida Suero Oral, porque los ventiladores y los AC ni modo de prenderlos con pilas del conejito.
Eso sí, la CFE podrá tener impotencia, pero para ensartarte el recibo llega puntualita.
En Santa Fe hay vecinos que aseguran haber pasado hasta dos días sin luz, con el pollito echándose a perder en el congelador.
Al Este, y en colonias como Planicie, Valle Verde, Villa Fontana y Villa del Real acumulan fallas que se prolongan durante horas.
Para acabarla, el problema alcanza interrupciones en Zona Río y una de las vialidades más transitadas, como es la que corre desde Las Palmas hasta Las Huertas.
Y de la Cacacho… ¡Mejor ni hablamos! Que cada jueves de manera puntual la luz se va por los cigarros.
¿Hasta cuándo tendremos que soportar esto?
Porque se siguen construyendo viviendas, naves industriales, comercios y desarrollos, pero la CFE no puede comportarse como si Tijuana todavía fuera aquella de hace tres décadas.
Y debe quedar claro que la electricidad no es un lujo, mucho menos cuando de ella dependen gasolineras, refrigeradores, medicamentos, negocios, semáforos, hospitales y familias enteras.
Quizá por eso Lucerito nunca había sonado tan añorada como en estos días.
Carnicería electoral
¡La madre de todas las batallas ha comenzado! Es época de afilar el sable y preparar las palomitas, porque la elección de 2027 viene clasificación A… pero de “Ahora Quién”, como decía Marc Anthony.
Y es que durante los próximos nueve meses saldrá a relucir el más dantesco snuff político, con amistades desconocidas, padrinos muy querendones, principios descuartizados y fantasmas que reviven cuando huelen una candidatura.
¡Hasta el buen Dino Velvet se sentiría cohibido!
Por lo pronto, el OPUS PAN y el PRIcámbrico reclaman piso parejo y denuncian que Morena arrancó antes.
Razón suficiente para que Vandalito Moreno casi casi exija ácido hialurónico como compensación por el estrés democrático que le arruga sus pómulos latinos, mientras los #YunkeBoys desempolvan agua bendita para saber un milagrito de aquí a junio.
MORENA, por su parte, llegó con otro discurso, y recordó que en el pasado hubo autoridades electorales señaladas por avalar fraudes y cuestionó que antiguos integrantes del árbitro terminen representando intereses partidistas.
Al mismo tiempo, expresó confianza en que el Consejo General conduzca correctamente el proceso y defendió instituciones al servicio del Estado de Derecho y del pueblo.
Y ahí aparece el INE, réferi encargado de meterse a una jaula donde todos prometen respetar las reglas hasta que una decisión les salga en contra.
Por ello, Guadalupe Taddei tendrá una misión todavía más complicada que organizar casillas, y es la de conseguir que los partidos recuerden que el árbitro no puede ser maravilloso cuando favorece y una pandilla cuando marca falta.
La película apenas comienza.
Trump del Bienestar
Durante años, cierta sector de la derecha mexicana veía una beca y empezaba a girarles la cabeza como a la niña Regan de El Exorcista.
Pensión para adultos mayores ¡clientelismo! Jóvenes Construyendo el Futuro ¡compra de votos! Banco del Bienestar ¡comunismo!
Pero llegó Donald Trump, San Donald de Mar-a-Lago, patrono de los aranceles, los peluquines indestructibles y las fantasías húmedas de más de un conservador, a prometer 5 mil dolarucos por adulto si los republicanos ganan las elecciones intermedias.
¡Recórcholis, POTUS!
Ahora queremos ver al OPUS PAN ejecutar el triple salto mortal doctrinario para explicarnos que aquello no es clientelismo, sino libertad económica… ¡con cashback electoral!
Porque si MORENA entrega una pensión, algunos opositores quieren llamar hasta al Vaticano.
Pero si el POTUS condiciona cinco mil verdes al triunfo republicano, seguro aparecerá algún intelectual de Polanco para explicarnos, copa de vino en mano, que allá es diferente.
Por supuesto que los programas sociales deben fiscalizarse. El dinero público no pertenece a Morena, al PAN ni al PRIcámbrico, y utilizarlo partidistamente sería inadmisible.
Ahora sí que después de años denunciando que entregar dinero genera votos, y su tótem naranja promete billete, más de uno tendrá que tragarse el rosario, el editorial y tres temporadas completas de Latinus.