Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, explicó en conferencia de prensa que, como resultado de las negociaciones con General Motors (GM), Ford y Stellantis, se decidió conceder una exención temporal a los vehículos que lleguen a Estados Unidos bajo los términos del Tratado entre México, EE.UU. y Canadá (T-MEC). "El presidente ha accedido a extender una exención de un mes para que los automóviles que entren en EE.UU. bajo el T-MEC no enfrenten los aranceles", indicó Leavitt.
Esta medida llega luego de que el gobierno estadounidense implementara, a partir del 4 de marzo, una serie de aranceles sobre los automóviles provenientes de estos países, en respuesta a lo que Washington considera una falta de avances en la lucha contra el tráfico de fentanilo. Sin embargo, la presión de los principales actores de la industria automotriz en EE.UU. llevó a la Casa Blanca a postergar la entrada en vigor de las tarifas.
A pesar de este retraso, Leavitt aclaró que los aranceles "recíprocos" entrarían en vigor el 2 de abril, como estaba previsto inicialmente. Este ajuste temporal responde a una solicitud expresa de las tres grandes automotrices que, según Leavitt, pidieron directamente la intervención del presidente para evitar que se vieran perjudicadas económicamente durante este período.
La decisión de extender la exención provocó una notable alza en las acciones de GM, Ford y Stellantis, cuyos valores bursátiles se incrementaron entre un 5% y un 8.5% durante la jornada. El sector automotriz de América del Norte está fuertemente integrado, con partes de automóviles cruzando las fronteras entre EE.UU., México y Canadá en múltiples ocasiones durante el proceso de fabricación.