Ronaldo Salgado, hijo de la víctima, afirmó que su padre era un mexicano trabajador, dedicado a la construcción, que llevaba casi 35 años en Estados Unidos y estaba en proceso de obtener un permiso laboral. “Mi padre no merecía esto”, escribió al pedir respeto para su familia y evitar la difusión de imágenes de los últimos momentos de Salgado Araujo.
La congresista demócrata Sylvia Garcia pidió que los hechos sean revisados de manera independiente y completa. Señaló que la versión inicial de ICE debe ser corroborada mediante todas las pruebas disponibles, incluidas grabaciones, comunicaciones y demás evidencia del operativo.
La organización LULAC también exigió una investigación plena, independiente y transparente. En una petición pública, sostuvo que la afirmación inmediata de ICE sobre que Salgado Araujo intentó usar su vehículo para herir a oficiales “no puede simplemente aceptarse al pie de la letra”.
El presidente nacional de LULAC, Roman Palomares, afirmó además que el caso “no es un hecho aislado” y advirtió sobre un patrón de tiroteos y uso excesivo de la fuerza vinculado a ICE.
El Texas Civil Rights Project también pidió revisar el uso de fuerza letal y posibles abusos durante el operativo. Mientras tanto, el FBI y la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional mantienen investigaciones abiertas sobre el caso.