La medida provisional había sido adoptada luego de los tiroteos registrados en Houston, Texas, y en Biddeford, Maine, donde murieron Lorenzo Salgado Araujo, mexicano que vivía desde hacía años en Estados Unidos, y Joan Sebastián Durán Guerrero, colombiano de 26 años.
Sin embargo, Trump rechazó la pausa y defendió públicamente los controles de tráfico como parte central de su estrategia migratoria.
“No Podemos renunciar a una de las herramientas contra el crimen más importantes y efectivas de I.C.E.: ¡Los Controles de Tráfico!”, escribió el mandatario en Truth Social.
En el mismo mensaje, Trump acusó a la oposición demócrata de querer debilitar las acciones de ICE. “A la Izquierda Radical ‘Dumócrata’ le gustaría que esto sucediera, pero no ocurrirá bajo mi vigilancia”, añadió, utilizando una expresión despectiva en inglés contra los demócratas.
De acuerdo con reportes de CNN, la instrucción para pausar la mayoría de las detenciones vehiculares fue emitida sin que Trump hubiera sido informado previamente por altos funcionarios de Seguridad Nacional. La decisión generó molestia dentro de la Casa Blanca y también entre voces influyentes del movimiento MAGA, que interpretaron la pausa como una señal de retroceso en la política migratoria del presidente.
Tom Homan, responsable de la política fronteriza de la Casa Blanca, explicó que la suspensión era temporal y respondía a los recientes incidentes con agentes de ICE involucrados en tiroteos. La directriz aplicaba principalmente a la división de Operaciones de Ejecución y Deportación, encargada de arrestar y deportar a personas indocumentadas.
Según la instrucción inicial, los agentes debían frenar en gran medida las detenciones de vehículos hasta nuevo aviso, salvo en casos donde trabajaran con otras agencias para ejecutar órdenes judiciales penales contra personas que se desplazaran en automóvil.
La pausa ocurrió en medio de cuestionamientos por las muertes de Salgado Araujo y Durán Guerrero. En ambos casos, las autoridades estadounidenses sostuvieron que los agentes dispararon porque los migrantes intentaron huir utilizando sus vehículos, aunque videos difundidos en redes sociales han sido señalados por familiares y organizaciones como elementos que contradicen esa versión.
Las muertes provocaron reclamos de investigaciones independientes. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, calificó el caso de Durán Guerrero como un “asesinato”, mientras que el Gobierno de México anunció denuncias penales en Estados Unidos tras señalar que 17 connacionales han muerto durante operativos migratorios desde el regreso de Trump al poder.
El Departamento de Seguridad Nacional informó que abrió investigaciones internas por ambos casos y también prometió desplegar “rápidamente” cámaras corporales para agentes de ICE a nivel nacional, una demanda que cobró fuerza tras los recientes tiroteos.
Pese a las críticas, Trump respaldó a la agencia y aseguró que sus elementos están cumpliendo con una labor necesaria.
“Los hombres y mujeres de ICE están haciendo un Gran trabajo, uno que hay que hacer. El Crimen Ha Bajado Mucho En Estados Unidos, en muchos casos con cifras que no se habían visto en décadas”, afirmó el presidente, aunque no presentó datos que respaldaran esa declaración.
La directriz fue revocada después de la intervención de Trump, de acuerdo con un funcionario de la Casa Blanca citado por CNN. Con ello, ICE quedó nuevamente autorizado para continuar con los controles vehiculares, en medio de la presión para cumplir con la agenda de deportaciones masivas y la meta interna de realizar dos mil detenciones diarias.
Tras el giro, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, respaldó públicamente la postura presidencial y publicó en X: “Nuestro objetivo principal es garantizar la seguridad de nuestros agentes y sacar a los delincuentes de nuestras calles. Los inmigrantes indocumentados serán arrestados y deportados dondequiera que se encuentren. Si está aquí ilegalmente, ¡VÁYASE YA!”.