Ante funcionarios de más de 60 países, Rubio sostuvo que la violencia atribuida a organizaciones de izquierda no ha recibido la misma atención que otras amenazas y consideró necesario modificar los mecanismos internacionales utilizados para prevenir actos terroristas.
El funcionario afirmó que el extremismo islámico se ha “reducido considerablemente” como resultado de la coordinación construida durante los últimos años entre distintos gobiernos. En contraste, describió el crecimiento de la violencia de izquierda como un “punto ciego” dentro de las estrategias de seguridad.
“Podemos y debemos identificar y analizar esta amenaza, y reconstruir nuestra arquitectura antiterrorista para derrotarla”, expresó Rubio.
De acuerdo con su planteamiento, existen agrupaciones con conexiones internacionales que “odian a Occidente” y dirigen acciones contra políticos, instituciones e infraestructura. La administración estadounidense pretende fortalecer el intercambio de información y el seguimiento de sus posibles redes de financiamiento y operación.
La reunión representa uno de los mayores intentos del Gobierno del presidente Donald Trump por trasladar al ámbito internacional su estrategia contra organizaciones de extrema izquierda. La administración ya ha impulsado designaciones y medidas financieras contra algunos grupos europeos vinculados con ese tipo de violencia.
El nuevo enfoque también ha generado cuestionamientos entre legisladores demócratas y organizaciones defensoras de libertades civiles, que advierten sobre el riesgo de utilizar herramientas antiterroristas para perseguir movimientos políticos o protestas legales.