Lunes 05 de octubre de 2026
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Familia Bolsonaro, Trump y el avance de la derecha: Brasil se juega el rumbo de América Latina

Familia Bolsonaro, Trump y el avance de la derecha: Brasil se juega el rumbo de América Latina

Con Flávio en la segunda vuelta, la familia podría concentrar nuevamente una parte importante del poder político brasileño

Las elecciones de Brasil dejaron a Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva frente a frente para una segunda vuelta que definirá no solo la presidencia del país, sino también parte del rumbo político de América Latina. El senador ultraderechista obtuvo 47.03% de los votos, mientras que el actual presidente consiguió 45.16%, una diferencia de menos de dos puntos que obligará a ambos a regresar a las urnas el próximo 25 de octubre.

El resultado también mostró el avance del grupo político construido alrededor de la familia Bolsonaro. Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente Jair Bolsonaro, y Carlos Bolsonaro, uno de sus hijos, consiguieron escaños en el Senado, mientras que Jair Renan, otro de sus hijos, y Renato Bolsonaro, hermano del exmandatario, obtuvieron diputaciones federales.

Con Flávio en la segunda vuelta, la familia podría concentrar nuevamente una parte importante del poder político brasileño. Si consigue la presidencia, los Bolsonaro tendrían presencia simultánea en el Ejecutivo y en ambas cámaras del Congreso, mientras sus aliados también avanzaron en distintos gobiernos estatales.

La derecha obtuvo además la mayoría de las gubernaturas definidas en primera vuelta y el Partido Liberal, organización política de los Bolsonaro, consiguió una posición importante en el Senado. El resultado deja al próximo presidente frente a un Congreso con una presencia fortalecida de la derecha, lo que puede influir directamente en su capacidad para impulsar reformas y políticas públicas.

La elección brasileña ocurre además en medio de un giro político que ha llevado a distintos gobiernos de derecha al poder en América Latina. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, ningún candidato de izquierda ha ganado una elección presidencial en la región, mientras Argentina, Ecuador y Colombia han quedado en manos de gobiernos aliados de Washington.

En Brasil, la relación entre Trump y el bolsonarismo ha sido abierta. El presidente estadounidense respaldó públicamente a Flávio Bolsonaro, mientras su gobierno ha mantenido fuertes diferencias con Lula y ha impuesto aranceles a productos brasileños y sanciones contra integrantes del Supremo Tribunal Federal.

La tensión entre ambos países también llegó al terreno electoral. La Policía Federal de Brasil abrió una investigación sobre una posible intervención extranjera en los comicios después de una solicitud de la Abogacía General de la Unión, a partir de reportes sobre una presunta transferencia de alrededor de un millón de dólares desde Estados Unidos hacia grupos brasileños opositores al Supremo Tribunal Federal.

El Tribunal Superior Electoral ha señalado que hasta ahora no existen pruebas concretas de una interferencia que haya afectado el sistema de votación. La investigación, sin embargo, se desarrolla mientras Brasil y Estados Unidos mantienen una relación marcada por disputas comerciales, sanciones y diferencias políticas.

El peso de Brasil explica por qué el resultado trasciende sus fronteras. Es la principal potencia económica de Sudamérica y una de las economías más grandes del mundo, además de ser uno de los actores centrales de los BRICS y un país con una relación económica estratégica con China.

Durante los gobiernos de Lula, Brasil impulsó una política exterior orientada a ampliar su autonomía frente a Washington mediante el fortalecimiento del Mercosur, los mecanismos de integración regional y los BRICS. Esa estrategia también permitió profundizar sus vínculos con países como China y ampliar el margen de maniobra de Brasil frente a las principales potencias mundiales.

Por eso, el resultado de la segunda vuelta tendrá consecuencias también sobre la posición internacional del país. Lula ha defendido una mayor autonomía estratégica frente a Estados Unidos, mientras Flávio Bolsonaro mantiene una postura más cercana a Washington y al proyecto de seguridad continental impulsado por Trump, incluido el llamado Escudo de las Américas.

La elección también abrió una discusión sobre el avance de la derecha en la región y sobre las razones detrás de este cambio político. El resultado brasileño combina el crecimiento de fuerzas conservadoras con preocupaciones relacionadas con la economía, la inseguridad, el desgaste de los gobiernos y una creciente polarización política.

La pregunta que queda abierta es si América Latina está atravesando un giro ideológico hacia la derecha o si los electores están castigando a gobiernos de izquierda que no cumplieron con sus expectativas. Brasil se convirtió ahora en el escenario más importante de esa disputa.

Si Flávio Bolsonaro llega a la presidencia, Brasil se sumaría a una región donde los gobiernos aliados de Washington han ganado terreno. Si Lula conserva el poder, el país mantendría una de las principales posiciones de autonomía frente a Estados Unidos y seguiría siendo un contrapeso al avance de las fuerzas de derecha.

La segunda vuelta del 25 de octubre definirá quién gobierna Brasil, pero sus efectos podrían sentirse mucho más allá de sus fronteras.
Redacción
Redacción Columnista

Columnista de BCTneus