La mujer, condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, relató que ingresó a la cámara de ejecución convencida de que no saldría con vida. Sin embargo, días después despertó en un hospital, confundida y con fuertes dolores físicos.
A través de un comunicado difundido por sus abogados, Pike aseguró que continúa experimentando molestias en distintas partes del cuerpo, principalmente en los brazos, las manos y la garganta, además de presentar dificultades para hablar.
“No ha habido un momento desde aquella noche en el que no haya sentido dolor. Me duele el cuerpo, los brazos, las manos y la garganta. Todavía tengo dificultades para hablar”, expresó.
También reconoció que continúa en proceso de recuperación y que las consecuencias psicológicas de lo ocurrido siguen presentes.
“Me estoy recuperando y sé que estoy fortaleciéndome. Pero sanar no es lo mismo que estar bien”, señaló.
El caso ha generado cuestionamientos sobre los protocolos de ejecución utilizados en Tennessee. Entre las hipótesis sobre lo ocurrido se encuentra la posibilidad de que el pentobarbital administrado no haya llegado adecuadamente al torrente sanguíneo.