Jueves 17 de septiembre de 2026
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La ciencia de Sheinbaum frente al rey

La ciencia de Sheinbaum frente al rey

Columna editorial por BCTneus

Entre varias de sus acciones, una muy buena debe estar haciendo Claudia Sheinbaum, porque desde Buckingham no le han escrito únicamente para felicitar a México por su Independencia, sino para hablarle de uno de los asuntos que conoce desde mucho antes de aprender los códigos del poder.

El rey Carlos III escogió el cambio climático, territorio nada accidental para un monarca que lleva medio siglo cargando esa bandera y tampoco para una presidenta que llegó a la política después de pasar por las aulas, la investigación energética y los trabajos del IPCC.

Como se sabe, la diplomacia es un oficio donde hasta los afectos llevan protocolo y donde una carta rara vez significa exactamente lo que algunos titulares quieren hacerle confesar.

Carlos III pudo escribir sobre comercio, amistad bilateral, prosperidad o cualquiera de esas palabras de porcelana que sobreviven intactas a todas las recepciones diplomáticas.

Pero eligió hablar del planeta precisamente con una científica convertida en jefa de Estado.

Bien dicen que la coincidencia tiene peso.

Y quizá allí aparezca una de las fortalezas menos vistosas de Sheinbaum.

La formación científica de Claudia estaba ahí cuando todavía no existía Morena y nadie imaginaba su nombre sobre la puerta de Palacio Nacional.

“Lo que sabemos es una gota; lo que ignoramos es un océano”, suele atribuirse a Newton.

Así que en tiempos donde la política internacional está poblada de certezas gritadas, quizá saber de qué se habla ya sea una ventaja considerable.

Carlos III llegó al trono por la larga aritmética de la sangre; Sheinbaum llegó a Palacio después de una trayectoria que antes pasó por laboratorios, aulas y publicaciones científicas.

En algún punto de caminos tan distintos apareció un lenguaje común, como lo es el clima, conversación donde los títulos nobiliarios y los cargos públicos sirven bastante menos que conocer el problema.

Por eso la carta vale más leída entre líneas, donde Carlos III no necesitó elogiar las credenciales científicas de Sheinbaum.

Bastó con escoger el tema y saber quién estaba del otro lado.

Elmo Renista
Elmo Renista Columnista

Columnista de BCTneus