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Elmo Renista
GUERRA DE TRUMP CONTRA EUROPA: EL MUNDO EN GUARDIA
El Foro Económico Mundial de Davos siempre es termómetro de la geopolítica y sus conflictos permanentes, pero este martes funcionó más bien como un sismógrafo. Sin que Donald Trump hubiera aún tomado la palabra, su sombra dominó los pasillos, los paneles y, sobre todo, discursos. La constante fue que el planeta, y especialmente el mundo europeo, se está preparando para un Estados Unidos impredecible y dispuesto a usar la coerción comercial y económica como su forma de tratar con los demás.
Las advertencias no fueron casuales. Mark Carney, primer ministro de Canadá, no escatimó y habló del “fin del viejo orden mundial”, una frase que en Davos no se lanza a la ligera. Teniendo cuidado de no mencionar directamente a Trump, el mensaje del canadiense apuntó a la ruptura de las reglas, al uso de aranceles como castigo político y a la necesidad de que las potencias medias se coordinen frente a las grandes.
En la misma línea, Emmanuel Macron, presidente de Francia, insistió en que Europa no puede arrodillarse ante presiones externas ni aceptar una subordinación estratégica.
Todo esto ocurre a horas de la participación formal de Trump, programada para el miércoles, y esa expectativa es el verdadero núcleo político de Davos 2026. Se espera que Donald Trump reafirme la importancia del dominio antártico como su objetivo con fines de seguridad y para la extracción de recursos, al mismo tiempo reitera la defensa de los intereses de Estados Unidos y su misión de ocupar Groelandia.
El impacto geopolítico no es nítido. Los mercados han reaccionado. El dólar, tradicional refugio en tiempos de incertidumbre, ha mostrado debilidad frente a la volatilidad que generan las amenazas arancelarias y la erosión de alianzas históricas. Paradójicamente, la fuerza política de Trump ha empezado a traducirse en fragilidad financiera global y ya le está restando popularidad en su propio país.
Es bien sabido que Groelandia es un paso relevante para las rutas comerciales entre Europa y América, por lo que el dominio de sus costas es una ventana estratégica que le daría a Estados Unidos un control regional relevante, aunque para ello tenga que pasar por encima de lo que se ha hecho llamar la "comunidad internacional" y los acuerdos de paz, que, se sabe, al neoyorkino no le importan mucho.
Sin duda, las declaraciones de Trump en Suiza este miércoles, así como los movimientos militares de la Dinamarca y la OTAN en Nuuk, tienen el potencial de iniciar una guerra que ya no será en los desiertos árabes o en las selvas del sureste asiático, sino en el frío y rico suelo del Ártico.
EL GOLPE DE HARFUCH AL CRIMEN BINACIONAL CON LA ENTREGA DE NARCOS A EU
Aunque durante años la seguridad pública fue un discurso electoral, la coordinación entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, empieza a construir algo distinto, mediante resultados que impactan a ambos lados de la frontera, lo que es importante especialmente en la era de Donald Trump.

El traslado de 37 operadores criminales de alto impacto a Estados Unidos, mismo que eleva a 92 el total en esta administración, no es un dato aislado ni una concesión a Washington.
Es visto por analistas en la materia como una expresión concreta de una estrategia donde la presidenta ha fijado el rumbo de la desarticulación de agrupaciones criminales en México, colaborando con Estados Unidos.

Aquí no hay improvisación ni mensajes ambiguos, sino una narrativa de Estado que combina legalidad y cooperación internacional pero siempre bajo las reglas mexicanas.
Sheinbaum ha optado por un modelo donde la seguridad es un asunto central. El énfasis en la Ley de Seguridad Nacional, el respeto a la soberanía ha llevado a decisiones políticas que delimitan el terreno de la colaboración bilateral. México coopera, sí, pero sin renunciar a sus principios ni a su Constitución.
Harfuch, por su parte, está consolidado ya con la sociedad y todas las fuerzas políticas como un funcionario de seguridad con resultados. Su perfil técnico, combinado con un lenguaje sobrio y la información estratégica lo colocan como un activo central del proyecto de gobierno. Cada traslado refuerza la idea de que el Estado puede actuar con contundencia.

En conjunto, Sheinbaum y García Harfuch están enviando el mensaje de que la seguridad puede ejercerse y los narcos que gustan de violar la dignidad humana y las leyes acabarán tras las rejas, sean estas mexicanas o estadounidenses.