Paros, marchas y boicots: así fue el 30 de enero de protestas contra el ICE
Bajo consignas como “¡Suficiente es suficiente!” y “No trabajo, no escuela, no compras. Detengan al ICE”
Estados Unidos vivió este 30 de enero una jornada nacional de protestas contra las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en lo que activistas y organizaciones sociales calificaron como un punto de quiebre frente a las políticas migratorias del gobierno federal.
Bajo consignas como “¡Suficiente es suficiente!” y “No trabajo, no escuela, no compras. Detengan al ICE”, miles de personas salieron a las calles en más de 250 ciudades de 46 estados, protagonizando marchas, paros estudiantiles, cierres temporales de negocios y actos de desobediencia civil. El objetivo: frenar las redadas migratorias y denunciar el uso de la fuerza por parte de agentes federales.
Las movilizaciones no surgieron de manera espontánea. La indignación creció tras los tiroteos fatales de Renee Good, ocurrida el pasado 7 de enero, y de Alex Pretti, el sábado anterior, ambos ciudadanos estadounidenses que murieron durante operativos del ICE en Minneapolis, Minnesota. Estos hechos detonaron una ola de protestas que comenzó a nivel local y rápidamente se transformó en un movimiento nacional.
En Minneapolis y su área metropolitana, epicentro del descontento, cientos de personas se manifestaron frente al Edificio Federal Bishop Henry Whipple, pese a las bajas temperaturas. Maestros, estudiantes, líderes religiosos y vecinos marcharon con pancartas contra el ICE, exigieron la salida de los agentes federales del estado y denunciaron lo que califican como un “reinado de terror” contra las comunidades migrantes.
Durante una de las protestas, miembros del clero encabezaron discursos antes de que los manifestantes avanzaran hacia una zona restringida del complejo federal, donde increparon a agentes del Departamento de Seguridad Nacional con gritos de “renuncien” y “fuera de Minnesota”. La movilización se dispersó horas después ante la advertencia de arrestos por parte de la policía local.
El llamado a un “apagón social y económico” se replicó en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Chicago y Washington D.C. En la capital del país, incluso líderes religiosos fueron detenidos tras manifestarse dentro del Capitolio contra las políticas migratorias. En Nueva York, miles marcharon contra la campaña de deportaciones masivas impulsada por la administración Trump.
El impacto de la protesta también se reflejó en el ámbito educativo. En Michigan, estudiantes de preparatoria abandonaron las aulas y caminaron hasta zonas comerciales para manifestarse. En Georgia, alumnos de alrededor de 90 escuelas secundarias, desde Atlanta hasta Savannah, tenían previsto sumarse a los paros. En Colorado, varias escuelas públicas cerraron ante la previsión de ausencias masivas de maestros y estudiantes, mientras que en Tucson, Arizona, al menos 20 planteles cancelaron clases por la misma razón.
Las protestas también encontraron eco en el ámbito cultural. La cantante Lady Gaga expresó su respaldo al movimiento durante un concierto en Tokio, donde criticó las políticas del ICE y manifestó su solidaridad con las familias afectadas, un gesto que amplificó la visibilidad del reclamo en redes sociales.
Mientras el movimiento gana fuerza, algunos gobiernos locales han comenzado a tomar postura, desde resoluciones de condena hasta acciones legales contra el despliegue de agentes federales. Esto ha intensificado la tensión entre autoridades locales y el gobierno federal, en medio de mensajes contradictorios de la administración Trump sobre el futuro de la llamada Operación Metro Surge, que ha desplegado a cerca de tres mil agentes en el área de Minneapolis.
Para los organizadores, la jornada del 30 de enero no es un hecho aislado, sino el inicio de una presión sostenida. “La gente de las Ciudades Gemelas ha mostrado el camino para todo el país: para detener al ICE, necesitamos cerrarlo”, se lee en convocatorias difundidas a nivel nacional.
Las protestas contra las redadas migratorias continuarán durante el fin de semana, mientras crece el debate público sobre el papel del ICE, el uso de la fuerza y la urgencia de una reforma profunda al sistema migratorio de Estados Unidos.