BURGUEÑO EN SANTA FE: CONTROLAR Y GOBERNAR LA PRESIÓN SOCIAL
Hay veces que gobernar no es planear a largo plazo, sino evitar que el presente se desborde y genere consecuencias más grandes. El caso de Santa Fe, en Tijuana, es uno de ellos.
Que el alcalde Ismael Burgueño haya ido personalmente a la zona no fue rutina, sino que respondió directamente a la tensión buscando soluciones para la gente en lugar de darles largas.
Santa Fe sobre saturación urbana y eso ha llevado a crear una ciudadanía organizada. Por eso, la cancelación del proyecto de panteón en la zona confirma el alcalde escuchó de primera mano la presión vecinal y no tuvo miedo de darle la vuelta a la decisión, pensando en lo mejor para los habitantes.
Pero el movimiento del alcalde no se queda en eso. Ismael Burgueño además de frenar el panteón atiende las calles con rehabilitación en el bulevar Banderas, Margaritas y Coyote, los cuales recorrió junto con su equipo. Medidas así buscan iniciar a una ruta real de solución para una zona azotada en los últimos años por alta densidad en el tránsito vehicular.
Burgueño escuchó a la gente, planeó rápido y visitó la zona para atender, contener y avanzar hacia los objetivos de la administración sin hacer de lado a quienes sufren las problemáticas. Un acto de gobernabilidad.
Sin embargo, el propio alcalde reconoce que el problema de Santa Fe es histórico. Y ahí está el reto real. Mientras el gobierno de la ciudad inicia con las soluciones, la crisis de movilidad opera todos los días, sin pausas ni paciencia ciudadana.
Santa Fe es una prueba de gobernabilidad. Con su manera de abordar el asunto con agilidad, Burgueño muestra iniciar un camino para recuperar la legitimidad en un sector del municipio que había sido ignorado.