Si hay alguien que es un dolor de cabeza no sólo para la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, sino que ahora ya hasta para la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, es la alcaldesa de San Quintín, Miriam Cano.
La presidenta municipal enfrenta el repudio de la población sanquintinense por su forma de gobernar, que ha obligado a tener que aumentar el presupuesto y recibir duras críticas en el Congreso cuando presentó su ley de ingresos para este año.
La llegada de Cano es uno de los peores acontecimientos de la historia de San Quintín en voz de sus propios habitantes, y así se lo hicieron saber a Sheinbaum cuando visitó el municipio el sábado 31 de enero.
Y apenas se estaba recuperando la alcaldesa del regaño que recibió el sábado, cuando la noche del domingo 1 de febrero su hijo Erick fue detenido por elementos municipales por pelearse con manifestantes que sostenían un plantón contra ella frente al ayuntamiento.
Fue tal la trifulca que armó el joven que hubo golpes debido al estado de ebriedad del detenido, a quien grabaron en video agrediendo a quienes están en pleno derecho de manifestarse.
Sobran, pues, las muestras de soberbia y de confrontar a los ciudadanos que exigen su renuncia. Hay un video (otro), en el que Miriam Cano exclama que no renunciará ni tampoco su equipo de trabajo. Así, es lógico saber que Cano ya no es del agrado ni de la gobernadora ni de la presidenta.
Esto resulta especialmente lamentable ya que San Quintín es un municipio simbólico para la Cuarta Transformación. El propio Andrés Manuel López Obrador señaló que fue ahí donde se moldearon los principios del movimiento político que fundó.
Fue tal la molestia de Sheinbaum el sábado que regañó a varios legisladores por esperarla en una esquina para tomarse una fotografía en lugar de estar atendiendo las necesidades de la gente.
Hasta ahora se sabe que parte de su equipo tomó nota de quiénes eran los acelerados, por lo que no debe sorprender a nadie que alguno de ellos ya no sea considerado en 2027.