Inician investigaciones por homicidio del sacerdote Marcelo Pérez Pérez
El sacerdote Marcelo Pérez Pérez fue asesinado San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, tras haber denunciado amenazas de muerte por su lucha contra la violencia y el crimen organizado en la región.
SCLC.- El sacerdote Marcelo Pérez Pérez, párroco del templo de Guadalupe en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, fue asesinado a balazos este domingo por sujetos armados, según confirmó la diócesis de San Cristóbal. El ataque ocurrió en el barrio de Cuxtitali, donde el padre tsotsil, originario de San Andrés Larráinzar, fue agredido tras salir de oficiar una misa. La Fiscalía General del Estado ha iniciado investigaciones para dar con los responsables del homicidio.
La Conferencia Episcopal de México y la Compañía de Jesús condenaron el asesinato, exigiendo al gobierno acciones concretas para combatir la violencia y la impunidad que afectan a los líderes religiosos en el país. Marcelo Pérez, además de su labor sacerdotal, era un reconocido defensor de los derechos humanos y mediador en conflictos relacionados con el narcotráfico en la región. En años recientes, fue blanco de acusaciones por su papel en mediaciones de grupos armados, lo que organizaciones internacionales denunciaron como intentos de criminalización.
El sacerdote Marcelo Pérez Pérez, quien fue asesinado en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, había expresado su preocupación por la creciente violencia en la región y había solicitado protección debido a las amenazas de muerte que recibía. A pesar de contar con medidas de seguridad proporcionadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el párroco denunciaba la contradicción de recibir protección del gobierno mientras enfrentaba una orden de aprehensión en su contra. “Es contradictorio que el Gobierno me proteja porque también me ha atacado”, afirmó durante una marcha en contra de la violencia en septiembre.
Marcelo Pérez, conocido por su activismo en favor de la paz y su atención a problemas sociales como la drogadicción y el alcoholismo, había denunciado amenazas desde 2021 por parte de grupos armados que operan en los Altos de Chiapas. El crimen organizado había puesto un precio a su vida, llegando a ofrecer hasta un millón de pesos por su cabeza, lo que lo llevó a distanciarse de los conflictos políticos entre los grupos armados de la región. A pesar del peligro, el sacerdote continuó su labor, mediando en situaciones de crisis y apoyando a los desplazados, siempre guiado por su compromiso con la paz y la justicia social.