Salón de Belleza en el Senado fue cerrado por Monreal, reinstalado por Adán Augusto
Antes de su cierre en 2018, el Senado llegó a gastar hasta 1.2 millones de pesos al año en el salón de belleza, servicio que fue suspendido por Ricardo Monrea
CDMX.- Este miércoles salió a la luz la existencia de un salón de belleza operando al interior del Senado de la República, el cual fue clausurado el mismo día tras el escándalo generado en redes sociales y medios de comunicación. El espacio, ubicado en el segundo piso de la torre del Hemiciclo, fue descubierto por reporteros de Proceso y Reforma, quienes documentaron que el lugar ofrecía servicios de peinado y maquillaje para legisladoras, pese a los discursos de austeridad que dominan la narrativa oficial.
La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, intentó minimizar el caso al asegurar que no se trataba de “nada anormal” y que cada senadora pagaba por los servicios. Sin embargo, tras la difusión del hecho y la presión pública, el área fue cerrada por personal de seguridad, alimentando cuestionamientos sobre quién autorizó su reapertura y con qué recursos se puso nuevamente en funcionamiento.
La polémica no es nueva. De acuerdo con investigaciones de la periodista Leticia Robles de la Rosa, previo al cierren en 2018, el Senado llegó a gastar hasta 1.2 millones de pesos anuales en servicios de peluquería exclusivos para legisladores, con personal contratado y sueldos mensuales de hasta 25 mil pesos. Este salón operó de manera continua desde 2007 —primero en Donceles y luego en la sede de Xicoténcatl— hasta agosto de 2018, cuando Ricardo Monreal ordenó suspender el servicio por considerarlo superfluo, ostentoso y contrario a los principios de austeridad de la llamada Cuarta Transformación.
Sin embargo, el espacio nunca fue desmontado. Con la llegada de Adán Augusto López a la coordinación política del Senado en 2024, el salón fue reactivado, lo que coincidió con nuevas erogaciones: 194 mil pesos facturados en artículos de belleza en agosto de 2024, además de compras relacionadas con el mismo proveedor que también abasteció galletas y refrescos por más de 200 mil pesos, ya durante la presidencia de Gerardo Fernández Noroña.