China y Rusia extienden su tratado de cooperación y refuerzan su alianza
El líder chino advirtió además que, en los 25 años transcurridos desde su firma inicial en 2001, el entorno global ha experimentado “cambios significativos”
China y Rusia sellaron este miércoles en Pekín la continuidad de su principal marco legal de cooperación bilateral, al acordar la extensión del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación, un documento que cumple 25 años desde su firma original y que ambas partes presentan como el eje de su relación estratégica.
La reunión se llevó a cabo en el Gran Palacio del Pueblo, con la presencia de Xi Jinping y Vladímir Putin, en una visita de Estado del mandatario ruso que ocurre en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y apenas días después del viaje del presidente estadounidense Donald Trump a la capital china.
Durante el encuentro, Xi destacó el papel del tratado como punto de partida de la relación actual entre ambos países. Señaló que el documento sentó “la base para una amistad duradera y la coordinación estratégica” entre China y Rusia.
El líder chino advirtió además que, en los 25 años transcurridos desde su firma inicial en 2001, el entorno global ha experimentado “cambios significativos”, e incluso alertó sobre el regreso de dinámicas que describió como la “ley de la selva” en las relaciones internacionales. En ese contexto, sostuvo que el valor del acuerdo “ha sido cada vez más evidente” y llamó a ambos países a avanzar “mano a mano” en su coordinación estratégica.
Xi afirmó también, según la agencia Xinhua, que la relación bilateral ha alcanzado un nivel de alta confianza. Dijo que ambos países han logrado “profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas”.
Por su parte, Vladímir Putin describió el vínculo entre Moscú y Pekín como una relación en un “nivel sin precedentes”, particularmente en el ámbito económico, pese a lo que calificó como “factores externos desfavorables”.
El encuentro se enmarca en el 25.º aniversario del tratado original y en el 30.º aniversario del establecimiento de la asociación estratégica entre ambos países. Putin realiza su vigésima quinta visita a China, la primera reunión presencial entre ambos líderes en lo que va del año.
Al término de la cumbre, ambos gobiernos firmaron una declaración conjunta para reforzar la cooperación estratégica y la asociación integral, así como un segundo documento orientado al fortalecimiento de un orden internacional multipolar y de nuevas formas de relación entre Estados. En total, se prevé la firma de alrededor de 40 acuerdos bilaterales.
En el plano internacional, Xi describió el escenario global como una etapa de “cambios y turbulencias entrelazados”, señalando lo que llamó tendencias de hegemonismo unilateral. Aun así, sostuvo que la paz, el desarrollo y la cooperación siguen siendo la “corriente principal” del sistema internacional.
Como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, añadió, China y Rusia deben adoptar una visión de largo plazo y promover un sistema de gobernanza global “más justo y razonable”, de acuerdo con Xinhua.
En materia energética, Putin reafirmó el papel de Rusia como proveedor “fiable y estable”, en un momento en que las tensiones en rutas marítimas clave han incrementado la importancia de los corredores terrestres de suministro hacia Asia.
Xi, por su parte, se refirió a la situación en el golfo Pérsico como un punto “crítico” entre la guerra y la paz, y subrayó que “el cese total de las hostilidades es imperativo”. Añadió que avanzar hacia la negociación es “especialmente importante” para reducir riesgos sobre la estabilidad energética, las cadenas de suministro y el comercio global.
Hasta el momento, ninguno de los dos mandatarios ha hecho referencia directa a la guerra en Ucrania durante los pronunciamientos públicos de esta reunión. China ha mantenido una postura de equilibrio desde el inicio del conflicto, llamando al respeto de la soberanía de los países y, al mismo tiempo, a considerar las “legítimas preocupaciones de seguridad” de todas las partes.