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Elmo Renista
APUNTA ROMÁN COTA HACIA EL ECOSISTEMA: EL CASO DEL RÍO TECATE
El reciente anuncio de Román Cota en Tecate tiene sustancia política, ya que no es un trámite urbano, sino una jugada política y social que le dará resultados al municipio en los próximos meses.
Abrir una consulta pública para el Programa Parcial del Río Tecate implica algo poco común que es compartir con la gente el control urbano y las decisiones sobre el territorio.

Como un político de la llamada nueva escuela, Román sabe que el territorio es poder puro, porque ahí se decide el valor de las csoas, dónde se concentra inversión y qué tipo de ciudad se construye. Por eso, invitar a la ciudadanía a opinar en ese proceso es una forma de darle una nueva dimensión a su proyecto.
La regeneración del río redefine el corazón urbano de Tecate. Los ríos en las ciudades funcionan como columnas vertebrales como podemos verlo en las grandes metrópolis de nuestro planeta, por eso, cuando se rescatan detonan identidad, cohesión social y algo muy importante, inversiones.
Es, políticamente, una apuesta por reconstruir el espacio público como lugar de convivencia y no de abandono. Algo que le da valor a un gobierno joven que ve hacia el futuro.
Román está dando muestras de gobernar a paritr de la planeación y no reaccionando a los problemas cotidianos, actualiza le plan estratégico y lo vincula con los derechos humanos. Es, pues, un gobierno municipal que va de la mano con la gente y sabe la importancia del río para la salud de su gente, tanto en el presente como en el futuro.
SERGIO MAYER Y LA POLÍTICA COMO SHOW
La decisión del diputado Sergio Mayer de dejar su curul para irse a Estados Unidos a La Casa de los Famosos es un respiro para los morenistas, que se libran de una figura distinguida por la banalidad y los malos resultados.
El caso del diputado yéndose a un reality show no es una anécdota pintoresca, sino un síntoma inquietante del estado actual de la política mexicana. La salida de Mayer es una oportunidad para la 4T de mejorar los perfiles que ingresan a sus filas.

Lo que está en juego no es su derecho individual a participar en un programa televisivo, sino el significado mismo de la representación pública, y para lo que ha recibido un salario que no es bajo.
Mayer intenta justificar su salida bajo un discurso sofisticado, diciendo que los realities como “experimentos sociales”, plataformas de comunicación política y vehículos para difundir la cultura latina.
Pero su argumento ha generado risas entre los mexicanos, ya que intenta engañar confundiendo deliberadamente dos cosas como el simple entretenimiento y la responsabilidad de los funcionarios públicos.
Un legislador no es un influencer. Su función es deliberar, legislar y rendir cuentas dentro de un sistema democrático que depende de la presencia activa y constante de sus representantes.

Pedir licencia para participar en un espectáculo televisivo muestra que el legislador considera que el cargo público puede convertirse en un trampolín mediático y no en una obligación permanente con los ciudadanos.
Más preocupante aún es la normalización implícita de la política como espectáculo. Cuando Mayer dice que los realities podrían servir para evaluar candidatos, revela que hay quienes creen que la política es un simple concurso de popularidad.
Ante la desconfianza ciudadana, acciones como la de Mayer aumentan la tensión, por eso el acontecimiento es una medida que sirve como oportunidad a los liderazgos morenistas para pensar bien a quienes designan para representar a la compleja sociedad mexicana en el Congreso.