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Elmo Renista

LA EXTRAÑA IGNORANCIA DE DAYLÍN RUVALCABA SOBRE EL DINERO DEL CONGRESO
Ahora que está de moda el Mundial de Fútbol se puede decir que hay políticos con récord de autogoles. Ese es el caso de la diputada Daylín Ruvalcaba.
La diputada afirmó, aunque el lector levanté la ceja, que no sabe en qué se gasta el dinero del Congreso de Baja California.

La frase sorprende y preocupa, ya que el hecho de que lo haya dicho una legisladora es delicado.

No hay que olvidarnos que una de las funciones básicas de un Congreso es precisamente vigilar el uso del presupuesto y ella, al menos hasta donde sabemos, pertenece al Congreso.

La declaración cobra mayor relevancia y se vuelve una ironía por los antecedentes que la rodean. En el pasado, la diputada fue señalada por la emitir facturas por cerca de 200 mil pesos relacionadas con personas cercanas a su entorno.

Aquellos documentos generaron cuestionamientos sobre la justificación de los servicios contratados y la transparencia en el manejo de recursos legislativos.

En el terreno político en el que la diputada decidió moverse y cobrar por ello, estos antecedentes pesan porque demuestran la hipocresía del discurso que suele acompañar a los "naranjas" de Movimiento Ciudadano.

Cuando Daylín asegura que no sabe el destino del dinero público, lo que realmente está diciendo es que no le interesa, ¿o sabe de dónde salió el dinero para darle contratos a sus allegados?

Esto se trata de confianza y está no va a llegar si los responsables dicen que no saben qué hacen con el dinero. Estén o no en la Comisión de Administración, a todos les toca parte del pastel. Una diputada que cuestiona al Congreso habla más de ella que del propio Congreso.
VAN ENSENADA Y AGATÓN POR UNO DE LOS MEJORES CARNAVALES DE MÉXICO
En Ensenada hay pocas cosas que realmente definen el pulso de la ciudad. Está puerto, el vino, la pesca y, por supuesto, el Carnaval. No es solo una fiesta popular ni una tradición pintoresca para turistas. Es un evento que durante décadas ha marcado la identidad social y cultural del municipio.

Por eso el papel de la alcaldesa Claudia Agatón en la organización del Carnaval de Ensenada 2026 no es poca cosa.

Desde el inicio de su administración en 2024 dejó claro que el evento debía recuperar su dimensión histórica como un encuentro masivo que combina tradición, espectáculo y, lo que le importa a las miles de personas que viven del turismo: una relevante derrama económica.

El mensaje de la alcaldesa es evidente, muestra entender que el Carnaval no es únicamente logística de conciertos y desfiles, sino una plataforma para proyectar a Ensenada como destino turístico y cultural a nivel nacional y binacional.

La apuesta de su gobierno ha sido ambiciosa. Un cartel musical de alto perfil, desfiles renovados y una organización que busca atraer visitantes de toda Baja California, del interior del país y del sur de Estados Unidos.

Si la estrategia de Claudia Agatón funciona, el Carnaval de Ensenada podría volver a colocarse en la conversación nacional junto a celebraciones históricas como las de Mazatlán o Veracruz.

La expectativa no es menor. Ensenada necesita eventos que proyecten su identidad y fortalezcan su economía para hacer frente a los retos de la actualidad.

Por ahora, el reto para Agatón es demostrar que conoce el peso simbólico del carnaval para la ciudad y que su administración puede convertirlo, otra vez, en uno de los grandes eventos de México.

La fiesta y la alegría se observan en la calle. Pero el trabajo previo es el que realmente queda para la Historia.