EL PT DE BAJA CALIFORNIA SE HUNDE CON TODO Y SU CAPITÁN
El Partido del Trabajo en Baja California, a siete años de la llegada de la 4T, se golpeó con el iceberg de la realidad y no hay quien lo saque del fondo. Políticamente, ni a Jaime Bonilla ni ha su séquito le sirve la polémica para respirar y lo que les vendrá encima será difícil de superar.
Lo que pasó en 2024 desnudó lo que realmente es el PT, y eso es un partido pequeño cuya votación total apenas rondó el 6 por ciento si no va en alianza con MORENA.
Esa cifra les permite conservar el registro, pero está lejos de representar un peso político real ni dentro ni fuera de la 4T.
Pero la humildad no es lo de Bonilla y los suyos y optaron por el camino del pleito y pelearse con un movimiento político que a nivel nacional dicen que respaldan.
Las constantes declaraciones polémicas de su principal dirigente en el estado, Jaime Bonilla, han alimentado la tensión que poco ayuda a MORENA y a sus objetivos progresistas.
La votación en contra de reformas impulsadas por el bloque mayoritario y las reiteradas señales de ruptura con Morena envían un mensaje confuso a la ciudadanía, ya no confía en el PT y si sigue en esa tendencia no soportarán demasiados procesos electorales hasta perder el registro.
Si el PT insiste en pelearse y traicionar a MORENA, su sentencia es clara. Las urnas de 2024 ya mostraron el tamaño real de su respaldo ciudadano, y todo indica que su futuro en Baja California es tener cada vez menos votos. Les urge cambiar sus liderazgos.