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Elmo Renista

SOBERANÍA, MIGRACIÓN Y SEGURIDAD: LAS PRIORIDADES DEL NUEVO CANCILLER
La llegada de Roberto Velasco a la Cancillería confirma, ante todo, que la política exterior de Claudia Sheinbaum Pardo entra en una etapa.

El mensaje del nuevo secretario de Relaciones Exteriores es claro en que la soberanía como bandera del discurso mexicano, pero con la suficiente flexibilidad para no romper con Estados Unidos en el camino.

Hay que recordar que Velasco fue subsecretario para América del Norte y le tocó la negociación con los estadounidenses.

Velasco no aterriza en terreno neutral, sino que llega al puesto con la revisión del T-MEC en puerta, un proceso que definirá el futuro comercial de México, y su margen de maniobra frente a Washington.

Es ahí donde Velasco inserta la necesidad narrativa de cooperación sin subordinación, misma que será puesta a prueba desde el día uno.
Negociar con Estados Unidos requiere una alta capacidad de manejar el poder.

En migración, el nuevo canciller apuesta el orden, seguridad y el urgente respeto a los derechos humanos. El reto está en que ese equilibrio suele romperse cuando la presión fronteriza aumenta y la política migratoria estadounidense complica el escenario, pensando que este noviembre hay elecciones intermedias en el país del norte.

En seguridad, Velasco buscará una cooperación activa contra drogas y armas. En este contexto, México seguirá coordinándose, pero sin ceder soberanía y control sobre su propio territorio.

Al final, la gestión del nuevo canciller no se medirá por la elegancia de sus principios, sino por su capacidad de resistir la realidad, especialmente la que se impone desde el norte de la frontera.

EL RELOJ ELECTORAL EMPIEZA A CORRER EN BAJA CALIFORNIA
El movimiento en la Secretaría General de Gobierno de Baja California no es solo un movimiento administrativo o de gabinete común y corriente. Es el primer indicio claro de que el ciclo político electoral ya comenzó en el estado.

La salida de Alfredo Álvarez Cárdenas para participar en el próximo proceso electoral confirma que los tiempos ya se adelantaron.

No se trata solo de una aspiración personal del hoy ex secretario, sino de una señal de que las estructuras del poder bajacaliforniano comienzan a reacomodarse.

Desde el Poder Ejecutivo, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda envía un mensaje tanto de continuidad como de gobernabilidad hacia afuera, mientras que hacia adentro deja clara la importancia tanto de la disciplina y control del proceso.

En el equipo de la gobernadora no hay ruptura, ni tampoco hay fractura visible, sino orden.

El nombramiento de Juan José Pon Méndez en la Secretaría refuerza esa lógica. El ex consejero jurídico no llega a cambiar nada, sino a garantizar que todo mantenga una debido estabilidad.

En resumen, la operación política del Gobierno de Baja California no se detiene, sino que se redistribuye para adaptarse a los tiempos por venir.

Este tipo de ajustes marcan el inicio de una etapa donde las decisiones adquieren el nivel de estrategias, donde los cargos empiezan a ser plataformas, los relevos se convierten en mensajes y las salidas de funcionarios en lanzamientos políticos.

El tablero bajacaliforniano ya se está acomodando y pronto veremos seguramente nuevos movimientos dentro del partido oficial que, según las encuestas, es el que lidera en la preferencia ciudadana.