BURGUEÑO PROMUEVE ORDEN Y ECONOMÍA EN ACUEDO CON RESTAURANTEROS
En tiempos convulsos donde la política suele reducirse a imposiciones o conflicts, el acuerdo entre Ismael Burgueño Ruiz y la CANIRAC revela el regreso del consenso como herramienta para gobernar bien.
No es poca cosa para nada. En un entorno urbano marcado por tensiones entre comercio formal y el informal, optar por coordinación implica asumir costos políticos hoy para construir la estabilidad que se necesita.
El valor principal del acuerdo es el de mantener el orden y darle legitimidad a las acciones.
No es nada más regular el comercio ambulante, sino de hacerlo bajo un principio que evita la confrontación. Es decir, no se combate al ambulante, se combate la irregularidad.
Ese matiz define el tipo de política pública que se intenta construir para el futuro de Tijuana.
Detrás del acuerdo también hay valores como la legalidad para competencia desleal, la equidad económica para proteger al comercio establecido sin excluir al informal y la corresponsabilidad, ya que Burgueño involucró al sector privado en la solución de problemas de la sociedad.
No es casual que CANIRAC respalde la estrategia. Su participación valida socialmente las decisión, además de que esfe tipo de acuerdos reflejan una visión de ciudad donde el desarrollo no es espontáneo, sino organizado y negociado.
En política, acordar es la forma más eficaz de ejercer el poder, y de darle orden a las decisiones que se toman en la vida diaria. Por eso, se vislumbran buenos resultados del acuerdo entre el alcalde y el dinámico sector restaurantero tijuanense.