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Elmo Renista

CARLOS TORRES: GANA JUICIO CIVIL POR DIFAMACIÓN
En la cultura política de nuestro país, las acusaciones suelen correr más rápido que los hechos. Lo difundido este lunes sobre Carlos Torres Torres es, sin duda, un buen ejemplo de cómo los medios de comunicación tienen cada vez mayor relevancia. 

Durante días, su nombre fue ligado a delitos graves como huachicol y tráfico de armas. Incluso se habló de supuestas órdenes de aprehensión en Estados Unidos, pero el medio de comunicación no contaba con pruebas contundentes. 

Lo que sí ocurrió fue un juicio, pero no penal. Un juez federal resolvió que la información publicada por un medio nacional era falsa, no estaba verificada y además se negó el derecho de réplica. Por eso ordenó corregir lo publicado y sancionó al medio.

El manejo de la información en la era de las redes sociales es fundamental, ya que no se puede acusar sin pruebas pero tampoco afirmar que eso lo exonera de cualquier otra investigación que podría estar en curso. La realidad tiene más matices. 

Este caso deja una lección incómoda, y es que la información que se publica sin pruebas no sólo afecta a la persona involucrada sino a todos los actores del espacio público y especialmente a la ciudadanía que consume la información. Afortundamente, en esta ocasión un tribunal puso orden.

CLAUDIA SHEINBAUM APUESTA POR UNA EDUCACIÓN INCLUSIVA PARA EL FUTURO
Durante décadas la preparatoria fue más un filtro social que un derecho, por eso es muy significativa la apuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo implica un cambio de fondo para incluir en la educación y no excluir.

La creación de 200 mil nuevos espacios en bachillerato y la eliminación del examen de ingreso en 18 estados reflejan una visión política enfocada en educar a los mexicanos.

El Estado liderado por Sheinbaum se responsabiliza de asegurar oportnidades para la gente. Por eso los programas como Mi derecho, mi lugar no nada más amplían la cobertura, sino que redefinen la educación como un derecho efectivo de todos los mexicanos.

La idea de que todas las escuelas deben ser buenas rompe con la lógica de desigualdad que imperó durante muchos años en el país.

La visión integral de la presidenta integra infraestructura, telebachilleratos, acompañamiento a estudiantes en riesgo de abandono y estrategias de salud escolar que vinculan bienestar y aprendizaje.

En pocas palabras, Sheinbaum demuestra reconocer la educación como herramienta para reducir la violencia; es decir, como una política preventiva. Por eso, el liderazgo de la presidenta apuesta por la inclusión, que ningún niño o joven se quede fuera de las aulas. Un giro de 180 grados que sin duda tendrá implicaciones en el futuro del país.