Las autoridades indicaron que los adolescentes llegaron al frente de la mezquita, donde también opera una escuela, y dispararon contra tres personas, entre ellas Amin Abdullah. La policía destacó el heroísmo del guardia de seguridad del recinto, padre de ocho hijos, quien habría evitado una tragedia mayor al impedir el ingreso de los atacantes y proteger a los menores que se encontraban dentro del lugar. Tras el ataque, ambos sospechosos huyeron en un vehículo BMW blanco y fueron localizados sin vida a pocas cuadras del sitio, aparentemente por heridas autoinfligidas.
Durante las investigaciones, agentes localizaron en el vehículo una escopeta, mensajes de odio grabados en un arma, una nota con consignas de orgullo racial y una lata de gasolina con una calcomanía de las “SS”, símbolo asociado al régimen nazi. Entre 50 y 100 oficiales participaron en la rápida respuesta al incidente, mientras el caso ya es investigado formalmente como un posible crimen de odio por parte de las autoridades locales.