TIJUANA.- El exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, aseguró que el expresidente Andrés Manuel López Obrador conoció los señalamientos que realizó contra funcionarios del Gobierno estatal por su presunta relación con actividades del crimen organizado, pero afirmó que sus denuncias no fueron atendidas.
Las declaraciones se producen después de que la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda señalara a Bonilla de haber orquestado una estrategia política para desprestigiarla, luego de la difusión de audios relacionados con el retiro de su visa estadounidense.
La mandataria estatal aseguró que el exgobernador la habría engañado para ponerla en contacto con personas que se presentaron como supuestos agentes o intermediarios del FBI, quienes presuntamente la asesorarían sobre su situación migratoria. Bonilla rechazó esa versión y sostuvo que resulta contradictorio que la gobernadora le solicitara ayuda en un asunto delicado, debido a la confrontación política que ambos mantienen desde hace varios años.
Durante una entrevista con la periodista Azucena Uresti, Bonilla relató que, después de concluir su administración y regresar al Senado de la República, comenzó a observar cambios en las instituciones de seguridad de Baja California, entre ellos la incorporación de nuevos elementos a la Policía Estatal.
De acuerdo con su versión, ante la gravedad de la situación buscó personalmente a López Obrador y le informó que tenía elementos para señalar a cuatro servidores públicos en activo: dos pertenecientes a la Fiscalía General del Estado y dos a la Policía Estatal.
Las acusaciones fueron expuestas por el exmandatario como parte de su testimonio y no representan, por sí mismas, una determinación judicial sobre las personas señaladas.
El exgobernador recordó que López Obrador le preguntó qué pruebas tenía para sostener sus afirmaciones y que él respondió que llevaba información relacionada con los cuatro funcionarios. También dijo que advirtió al entonces presidente que presentaría públicamente el caso desde la tribuna del Senado.
“Esto está pasando en Baja California y esto voy a decirlo mañana en el Senado”, recordó Bonilla sobre aquella conversación.
El político bajacaliforniano efectivamente llevó sus acusaciones al Congreso de la Unión en agosto de 2022, cuando señaló que los hechos violentos registrados en distintos municipios del estado podían estar relacionados con una reacción de grupos criminales contra las autoridades estatales.
Según Bonilla, aquella fue la última ocasión en que sostuvo una reunión directa con López Obrador. Agregó que, aproximadamente diez días después de su intervención en el Senado, el entonces presidente visitó Baja California y mostró públicamente su respaldo a la gobernadora Marina del Pilar Ávila.
Para el exmandatario, ese gesto confirmó que el Gobierno federal no actuaría en función de los señalamientos que había presentado.
“Entonces ahí me quedó muy claro que no iba a actuar, cuando menos en las cosas que yo le pedí”, expresó Bonilla, quien insistió en que realizó la denuncia “en tiempo y forma” y desde la máxima tribuna del país.
Bonilla aseguró que el propio López Obrador le había manifestado que lo consideraba su amigo, pero también le explicó que debía respaldar a Marina del Pilar por ser la gobernadora y formar parte del proyecto político de Morena. El exgobernador calificó esa postura como impropia y señaló que el episodio profundizó sus diferencias con dirigentes y grupos internos del partido.
Según su relato, después de presentar las acusaciones comenzó a ser cuestionado por integrantes de lo que llamó la “vieja guardia” de Morena, quienes lo señalaron de difundir información falsa. Bonilla afirmó que esa situación influyó en su decisión de abandonar el partido.
“A mí no me representa Morena”, sostuvo el exmandatario, quien actualmente encabeza la estructura del Partido del Trabajo en Baja California. Su rompimiento con Morena y su confrontación con el actual Gobierno estatal se han intensificado durante los últimos años.