Martes 25 de agosto de 2026
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San Andrés no es la única falla a considerar en el riesgo sísmico de Tijuana
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San Andrés no es la única falla a considerar en el riesgo sísmico de Tijuana

El doctor Luis Humberto Mendoza Garcilazo, investigador del Departamento de Sismología del CICESE, explicó que uno de los principales problemas alrededor de los terremotos es la cantidad de información y especulaciones.

Radar sísmico · Tijuana

No se puede predecir cuándo.
Pero sí se puede entender el riesgo.

Explora los puntos que sí importan para Tijuana: cercanía de fallas, suelo, crecimiento vertical y tiempo de reacción.

15–20 min Margen estimado de reacción en un escenario modelado de sismo y tsunami cercano a la costa.
0 fechas La ciencia actual no puede decir el día ni la hora del próximo gran terremoto.
+ cerca ≠ + seguro San Andrés domina la conversación, pero Tijuana debe mirar también fallas mucho más próximas.
Factor 01

La amenaza no empieza y termina en San Andrés.

Existe un sistema de falla que recorre la costa del sur de California, atraviesa la bahía de San Diego y continúa frente a Playas de Tijuana. Su proximidad cambia el escenario porque un evento cercano reduce el tiempo disponible para reaccionar.

La cercanía importa tanto como la magnitud cuando se evalúa el riesgo local.

Muévele: ¿qué tanto cambia el riesgo con la cercanía?

No es una calculadora científica. Es una visualización editorial para entender una idea básica: un fenómeno más cercano deja menos margen operativo.

Muy cerca de Tijuana Más lejos
ALTO
IMPACTO

Menos tiempo para reaccionar

Un evento cercano puede comprimir los tiempos de alerta, respuesta y evacuación. La prevención previa pesa más que improvisar después.

“Ha temblado mucho en el mundo, entonces viene uno grande aquí”.

Toca para separar percepción de evidencia.

No hay evidencia científica que permita enlazar automáticamente sismos lejanos con un gran terremoto inminente en Baja California. Lo que sí existe es un riesgo tectónico permanente que justifica preparación, estudio del suelo y mejores decisiones de construcción.




La actividad sísmica registrada en distintas partes del mundo no significa que exista evidencia científica de que esté por ocurrir un gran terremoto en Baja California. Sin embargo, la ubicación de Tijuana dentro de una región tectónicamente activa obliga a mantener la prevención, estudiar las condiciones del suelo y considerar no solamente la falla de San Andrés, sino otros sistemas de fallas mucho más próximos a la ciudad.

En entrevista con BCTneus, el doctor Luis Humberto Mendoza Garcilazo, investigador del Departamento de Sismología del CICESE, explicó que uno de los principales problemas alrededor de los terremotos es la cantidad de información, especulaciones y contenidos sin sustento científico que actualmente circulan en redes sociales.

El especialista señaló que la percepción de una mayor actividad sísmica puede estar relacionada con la velocidad con la que ahora se conocen terremotos ocurridos prácticamente en cualquier lugar del planeta. 

Hasta el momento, explicó, no existe capacidad científica para determinar con anticipación cuándo ocurrirá un gran sismo.
“El humano todavía no logramos predecir los principales”, afirmó Mendoza Garcilazo al referirse a los terremotos de mayor relevancia.

San Andrés y el llamado “Big One”
Sobre el denominado “Big One”, concepto asociado desde hace décadas con la posibilidad de un terremoto de gran magnitud en la falla de San Andrés, Mendoza Garcilazo explicó que su discusión científica se relaciona con estudios paleosismológicos realizados para conocer la recurrencia de grandes movimientos en determinados segmentos de la falla.

Expuso que estos análisis estudian las huellas que terremotos antiguos dejaron en sedimentos y estratos, lo que permite reconstruir parte de la historia sísmica de una región. 

El investigador recordó que los terremotos ocurridos en California a finales de la década de 1980 y durante los años noventa impulsaron medidas para reforzar infraestructura, hospitales, escuelas y puentes.

“Ellos lo tomaron en serio y dijeron, vamos a prepararnos más”, señaló.

Esto, aclaró, no significa que pueda establecerse una fecha para el próximo gran terremoto. Tampoco se conoce con certeza qué extensión de la falla podría romperse en un futuro evento, factor directamente relacionado con la magnitud que podría alcanzar.

“Lo que no sabes ni el cuándo y de qué tamaño va a ser” el movimiento, explicó el investigador.

Tijuana tiene un escenario diferente al de Mexicali
Para Baja California, la distribución de la actividad tectónica también marca diferencias importantes entre municipios. De acuerdo con el doctor Mendoza Garcilazo, la mayor parte del movimiento asociado al desplazamiento de la península se concentra hacia la zona de Mexicali y el sistema relacionado con San Andrés, mientras una proporción menor corresponde a la costa donde se encuentra Tijuana.

El especialista señaló que esta diferencia también ha influido en la percepción social del riesgo. Mexicali cuenta con una historia sísmica reciente mucho más evidente, mientras que en Tijuana existe menor experiencia colectiva frente a terremotos importantes.

Para Mendoza Garcilazo, uno de los puntos centrales es desarrollar una mayor conciencia sísmica entre autoridades, especialistas y ciudadanos, bajo la consideración de que la preparación frente a un terremoto no corresponde exclusivamente a los organismos de emergencia.

“Es un asunto de todos, porque a todos nos va a tocar el terremoto”, explicó al recordar experiencias internacionales de prevención y el trabajo desarrollado en Tijuana desde finales de la década de 1990.

El crecimiento vertical obliga a mirar hacia el suelo
El acelerado crecimiento vertical de Tijuana agrega otro elemento a considerar para el doctor Mendoza, afirmando que la seguridad de las construcciones depende, entre otros factores, de conocer adecuadamente las características del terreno donde se levantan.

“Lo más importante de un edificio es la cimentación. Y ahí es donde entra la parte de estudiar el suelo”, indicó.

El investigador destacó que antes de determinar las características de una construcción debe conocerse la capacidad del terreno para soportarla, particularmente en una ciudad con condiciones geológicas diversas.

“Para decidir qué voy a construir aquí necesito saber el suelo que tengo y qué soporta. ¿Soporta una casa de un piso, de diez, de veinte?”, planteó.

Hay una falla mucho más cercana a Tijuana
San Andrés no es el único sistema que debe considerarse al analizar el riesgo sísmico de la región fronteriza.

El experto del CICESE se refirió a una falla que recorre la costa del sur de California, atraviesa la bahía de San Diego y continúa frente a Playas de Tijuana, por lo que su cercanía representa un escenario distinto al de un terremoto originado a mayor distancia.

El investigador señaló además que se ha estudiado la posibilidad de un tsunami asociado a un evento cercano a la costa, aunque precisó que las fallas predominantes de la región presentan movimiento horizontal y que los grandes tsunamis están asociados principalmente con desplazamientos verticales del fondo marino.

En un ejercicio de Protección Civil realizado anteriormente, detalló, se modeló un escenario de sismo y tsunami loca, mencionando que uno de los aspectos relevantes fue el reducido margen de reacción que existiría frente a un fenómeno originado muy cerca de la costa. “Lo que veíamos era que solo teníamos 15 o 20 minutos”, dijo.

Prepararse sin caer en alarmismo
Ante la imposibilidad de saber cuándo ocurrirá un terremoto importante, Mendoza Garcilazo consideró que la preparación debe comenzar desde los hogares, identificando zonas seguras, protegiendo documentos importantes y contemplando cómo responder ante la interrupción de servicios básicos.
“Empezamos por casa, casa, casa”. También destacó la importancia de la coordinación entre especialistas, instituciones, servicios públicos, escuelas, hospitales, cuerpos de emergencia y sociedad civil, especialmente en una ciudad de las dimensiones y complejidad urbana de Tijuana.

Frente a la proliferación de versiones que anuncian terremotos inminentes a partir de otros sismos ocurridos alrededor del mundo, el investigador insistió en los límites actuales del conocimiento científico.

“No quiero pecar que soy experto y que sé todo. Lo único que he aprendido cada vez es que nos falta mucho para aprender”, expresó.
“Tijuana y Baja California se encuentran en una región sísmicamente activa donde la prevención, el conocimiento del suelo, la calidad de las construcciones y la preparación ciudadana siguen siendo elementos fundamentales para reducir riesgos”, finalizó.

Redacción
Redacción Columnista

Columnista de BCTneus