La temporada de calor mantiene un saldo de 49 muertes asociadas a las altas temperaturas en Baja California, con Mexicali como el municipio que concentra prácticamente la totalidad de los casos registrados en el estado.
Dagoberto Valdés Juárez, secretario de Salud estatal, informó que 47 de las defunciones corresponden a Mexicali, mientras que Ensenada y San Felipe registran una muerte cada uno.
Los casos forman parte de las cifras certificadas y validadas conjuntamente por la Secretaría de Salud y el Servicio Médico Forense (Semefo).
De acuerdo con el funcionario, diez personas murieron mientras recibían atención hospitalaria y sus defunciones fueron certificadas por los médicos tratantes. Los otros 39 fallecimientos fueron determinados por médicos legistas de Semefo.
Los registros muestran que la mayoría de las víctimas son hombres, aunque hasta el momento las autoridades sanitarias no han identificado un grupo de edad específico en el que se concentren las muertes.
Entre las condiciones detectadas en los casos aparecen enfermedades crónico-degenerativas, situación de calle y consumo de sustancias, factores que pueden incrementar la vulnerabilidad de una persona cuando permanece expuesta durante periodos prolongados a temperaturas extremas.
Valdés Juárez detalló que, entre los cuerpos certificados por Semefo, aproximadamente 30 por ciento no han sido reclamados, mientras que la mitad presentó resultados positivos al consumo de drogas. El secretario explicó que determinadas sustancias pueden modificar la percepción de las condiciones ambientales y elevar el riesgo frente al calor.
Frente a estas condiciones, continúan operando protocolos preventivos, puntos de hidratación y espacios de enfriamiento. En el principal sitio de atención habilitado en Mexicali se contabilizan alrededor de 15 mil servicios, entre consultas médicas, detecciones, canalizaciones hacia instituciones de salud y atención a mascotas.
Las autoridades estiman que las medidas preventivas han contribuido a contener el número de víctimas y señalaron que, sin su implementación, las defunciones podrían haber alcanzado hasta tres veces la cifra actualmente registrada.