La historia del encuentro comenzó a escribirse desde el primer episodio cuando Hernán Pérez, por segunda noche consecutiva, conectó un panorámico grand slam con las bases llenas ante los lanzamientos de Manny Bañuelos. A partir de ese momento, la ofensiva tijuanense no dio tregua: Gilberto Celestino se convirtió en la figura del juego al remolcar cuatro carreras, secundado por la productividad de Tomás Telis e imprecisiones del relevo regiomontano que terminaron por abrumar a la escuadra local.
Desde la loma, Adonis Medina firmó una sólida apertura de cinco entradas completas en las que solo permitió cuatro imparables y una carrera limpia. La labor del abridor fue respaldada de forma impecable por el bullpén integrado por Adbert Alzolay, Jonathan Aro, Roel Ramírez y Brett de Geus, quienes maniataron a los bates de Sultanes sin permitir más daño para sellar la victoria y esperar rival por el título de la Liga Mexicana de Béisbol.