La tensión se venía cocinando durante toda la sesión. Sentados en extremos opuestos del podio y rodeados por un cerco de seguridad, ambos peleadores intercambiaron insultos de alto calibre. Chimaev no dejó de recordar los traumas de infancia de Strickland, mientras que el "Tarzán" estadounidense respondía con amenazas directas, calificando al checheno de "cobarde" tras el incidente de la patada. El propio Dana White, fiel a su estilo, admitió que sabía que esto podía pasar: "Según mi terapeuta, soy un sociópata. ¿Por qué no haría un face-off?", bromeó ante la prensa, dejando claro que el morbo es parte fundamental de la venta de esta histórica cartelera.
Este sábado, el Prudential Center de Newark será testigo de un duelo que ha dejado de ser meramente deportivo para volverse personal. Chimaev, que llega como favorito (-550) y con un récord perfecto de 15-0, buscará defender por primera vez el cinturón que le arrebató a Dricus du Plessis. Por su parte, Strickland llega con la misión de recuperar el trono y demostrar que tiene la resistencia para frenar la lucha implacable del campeón. Con la sangre hirviendo y el mundo de las MMA atento, solo queda ver si esta rivalidad termina con un apretón de manos o con una guerra inolvidable dentro del octágono.