Según la información publicada, los agentes estadounidenses realizaban labores de inteligencia relacionadas con el combate al narcotráfico en la región y habrían participado en la localización de un narcolaboratorio previo al operativo. Versiones periodísticas indican que los elementos llevaban meses operando en la entidad y que utilizaban uniformes de corporaciones locales, lo que habría permitido mantener bajo perfil su presencia en territorio mexicano.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que el gobierno federal no tenía conocimiento de la presencia de estos agentes, lo que podría implicar una violación a la Ley de Seguridad Nacional. Ante las inconsistencias en la información proporcionada por autoridades locales, se solicitó al gobierno de Chihuahua, encabezado por María Eugenia Campos Galván, una investigación para esclarecer los hechos, así como para determinar si existió autorización formal para la operación de los agentes extranjeros en el país.