Durante su conferencia matutina, la mandataria federal cuestionó la solidez de los elementos presentados por el Departamento de Justicia estadounidense y afirmó que México exige "pruebas, no dichos" frente a solicitudes de esta naturaleza.
Sheinbaum señaló que la SRE consultó a la Fiscalía General de la República (FGR) y a sus áreas jurídicas antes de enviar la nota diplomática, mediante la cual se pidió formalmente a Estados Unidos sustentar las acusaciones contra Rocha Moya y otros funcionarios sinaloenses.
La presidenta también cuestionó públicamente “qué pruebas tienen” las autoridades estadounidenses y criticó que las imputaciones se basen, según dijo, en testimonios y documentos manuscritos parcialmente testados.
De acuerdo con el Gobierno mexicano, la petición estadounidense corresponde a una solicitud de detención provisional con fines de extradición y no a una solicitud formal de extradición.
La FGR indicó previamente que no observa pruebas suficientes para justificar el carácter urgente de la medida solicitada por Estados Unidos y anunció que pedirá información adicional, documentos y elementos probatorios.
Sheinbaum sostuvo que su administración no permitirá injerencias extranjeras y afirmó que, si no existen pruebas claras, las acusaciones podrían tener un trasfondo político.
El caso ha generado tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos luego de que autoridades estadounidenses acusaran a Rocha Moya y a otros funcionarios de Sinaloa de presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.