Los algoritmos, el scroll infinito y las notificaciones constantes volvieron a entrar en la discusión sobre el uso de redes sociales entre menores de edad. Especialistas invitados por el Gobierno de México aseguraron que esas herramientas fueron diseñadas para mantener a los usuarios conectados durante más tiempo y respaldaron medidas como limitar el uso de celulares en las escuelas y retrasar el acceso de adolescentes a las plataformas.
Durante la conferencia matutina de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que antes del inicio del próximo ciclo escolar el Gobierno federal buscará definir las reglas sobre el uso de teléfonos celulares en las escuelas. También adelantó que continuará la discusión sobre una regulación para las redes sociales, una propuesta que, dijo, busca construirse con la participación de especialistas, docentes y familias.
Uno de los invitados fue Jonathan Haidt, profesor de Psicología Social de la Universidad de Nueva York y autor del libro La generación ansiosa. El académico recomendó mantener los teléfonos fuera de las manos de los estudiantes durante toda la jornada escolar y permitir el acceso a redes sociales únicamente a partir de los 16 años. También aseguró que la infancia cambió entre 2010 y 2015, cuando el juego y la convivencia comenzaron a ser reemplazados por el teléfono, un cambio que relacionó con mayores niveles de ansiedad, depresión, trastornos alimentarios, problemas de atención y aprendizaje, además de un aumento en los casos de acoso sexual entre adolescentes.
Después participó Arturo Bejar, ingeniero mexicano especializado en seguridad digital, quien explicó que funciones como el scroll infinito, la reproducción automática de videos, las recomendaciones del algoritmo, las notificaciones constantes y los contadores de popularidad forman parte del diseño de las plataformas para aumentar el tiempo que las personas permanecen conectadas. También afirmó que las empresas suelen negar que esos mecanismos generan adicción y trasladan la responsabilidad a madres y padres de familia.
Bejar también citó información revelada durante juicios en Estados Unidos sobre YouTube Kids. Según explicó, documentos presentados en esos procesos señalan que la plataforma fue diseñada para acostumbrar a los niños a consumir videos durante largos periodos y convertirlos, con el tiempo, en usuarios habituales de YouTube. Para el especialista, ese caso muestra que la discusión ya no se limita al tiempo frente a una pantalla, sino al diseño de las propias plataformas.
La preocupación no es exclusiva de México. Francia aprobó una ley que prohibirá el acceso a redes sociales a menores de 15 años y Australia estableció la edad mínima en 16. España forma parte de un grupo de 15 países europeos que analiza regulaciones similares, mientras que Noruega y Dinamarca también impulsan restricciones. En China ya existen límites al tiempo que los menores pueden pasar en internet y mecanismos obligatorios para verificar la edad de los usuarios.
Al mismo tiempo, las empresas tecnológicas enfrentan una presión cada vez mayor en Estados Unidos. Meta y Google acumulan miles de demandas en las que se les acusa de diseñar plataformas capaces de generar dependencia entre menores de edad. Uno de los casos más importantes se desarrolla en Los Ángeles y podría influir en alrededor de mil 500 litigios similares, al definir hasta dónde llega la responsabilidad de las compañías por los efectos que sus productos pueden tener en la salud mental de niñas, niños y adolescentes.
Mientras ese debate avanza en distintos países, el Gobierno mexicano busca definir antes del próximo ciclo escolar cómo regular el uso de celulares en las escuelas y mantener abierta la discusión sobre el acceso de menores a las redes sociales.