Convocados por el Gobierno de México, a través del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE), las y los participantes del norte, centro y sur de la República convirtieron plazas públicas, escuelas y canchas deportivas en escenarios de expresión colectiva.
Mediante mosaicos monumentales, los jóvenes plasmaron símbolos patrios e identitarios como la bandera nacional, la palabra “Patria”, el Escudo Nacional, corazones, la silueta del país y la figura de Quetzalcóatl, además de creaciones libres nacidas desde la realidad de sus propias comunidades.
La movilización reunió a las 32 entidades federativas, consolidándose como un punto de encuentro donde las nuevas generaciones reflexionaron sobre el significado de la soberanía y el orgullo nacional.
Para la realización de esta convocatoria intervino un esfuerzo interinstitucional coordinado por el Gobierno de México, sumando a la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Secretaría de Gobernación (Segob) y la Secretaría de Bienestar.
Desde el Ejecutivo federal se ha enfatizado que estas acciones responden a la visión de reconocer a la juventud no solo como el futuro, sino como los protagonistas activos en la transformación de la vida pública del país.