El mandatario estadounidense anunció que viajará a Pekín en abril y que invitó a Xi a una visita de Estado a Washington este mismo año, señalando que la relación bilateral es “extremadamente sólida”.
La llamada dio seguimiento al encuentro que sostuvieron en octubre en Busan, donde pactaron reducir aranceles, suspender restricciones chinas a tierras raras y ampliar compras de soya estadounidense.
Sin embargo, el tono cambió cuando Xi, según la agencia Xinhua, reafirmó que el retorno de Taiwán a China forma parte del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial y recalcó que la isla constituye una “línea roja inviolable”.
El mensaje llegó después de que Estados Unidos analizara una venta por 330 millones de dólares en repuestos aeronáuticos a Taiwán, movimiento que reavivó fricciones estratégicas. Trump añadió que en la llamada discutieron Ucrania, Rusia, el fentanilo y el comercio agrícola, temas que moldean el pulso global entre las dos potencias.