En el texto consensuado por líderes de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Reino Unido y Dinamarca, se afirmó que “Groenlandia pertenece a su gente” y que únicamente Dinamarca y Groenlandia deben decidir sobre su futuro político y territorial.
Además, sostuvieron que la seguridad en la región ártica debe ser abordada de manera colectiva con aliados de la OTAN, incluido Estados Unidos.
El respaldo europeo ocurre tras una serie de declaraciones de Trump, quien en entrevistas recientes repitió su interés en que Estados Unidos tenga control sobre Groenlandia, argumentando que es necesario para la defensa nacional estadounidense.
Estas palabras reavivaron inquietudes diplomáticas, especialmente después de una operación militar de Estados Unidos en Venezuela, que encendió temores sobre posibles intenciones similares en el Ártico.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha rechazado las afirmaciones de Trump y ha insistido en que Estados Unidos no tiene derecho a dirigir el futuro de Groenlandia.
Las autoridades de Copenhague han señalado que cualquier intento de cambio territorial sin consentimiento violaría principios de soberanía y las obligaciones entre miembros de la OTAN.
La isla de Groenlandia, con alrededor de 57 mil habitantes, es considerada estratégicamente clave por su ubicación entre Europa y Norteamérica, así como por su potencial de recursos naturales. La posición europea busca, a su vez, reforzar el respeto a la integridad territorial y al marco del derecho internacional frente a presiones externas.