La declaración fue realizada durante una comparecencia televisada inusual, en un contexto marcado por el incremento de tensiones entre ambos países.
El gobierno cubano informó que prepara un plan ante un desabastecimiento agudo de combustible, situación que atribuye a presiones provenientes de Estados Unidos.
De acuerdo con lo expuesto, la tensión bilateral se intensificó tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el pasado 3 de enero.
Posteriormente, el gobierno del presidente Donald Trump cortó el suministro de petróleo de Venezuela hacia Cuba.
Además, Washington declaró a La Habana como una “amenaza extraordinaria” para su seguridad nacional y anunció la imposición de aranceles a los países que suministren petróleo a la isla.
Cuba depende de la importación de alrededor de dos tercios de sus necesidades energéticas. En los últimos días, esta situación ha derivado en apagones masivos y largas filas para el abastecimiento de combustible, afectando a millones de habitantes en diversas provincias del país.