Trump admite que busca colapsar la economía de Irán mientras presiona por acuerdo
Rubio cuestionó la postura iraní al asegurar que, aunque Teherán insiste en que no busca armas nucleares, “simplemente no lo dice en serio”.
La tensión entre Estados Unidos e Irán entra en una nueva fase marcada por advertencias, presión económica y negociaciones aún inciertas. Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump dejó claro que, aunque busca evitar una escalada mayor, no descarta acciones más contundentes si el escenario cambia.
Durante una declaración en el Despacho Oval, Trump afirmó que no desea un conflicto directo. “Deberían hacer lo inteligente, porque no queremos entrar ahí y matar gente, de verdad”, dijo al referirse a Irán. “No quiero, no quiero. Es demasiado difícil”, agregó. Sin embargo, evitó precisar qué acciones romperían la tregua vigente desde el 8 de abril tras recientes ataques con misiles y drones contra fuerzas estadounidenses y Emiratos Árabes Unidos. “Ya se enterarán”, respondió.
En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que Washington mantiene contactos para explorar posibles acuerdos con Teherán, aunque adelantó que un entendimiento inicial podría limitarse a lineamientos generales. “No es necesario que tengamos el acuerdo real por escrito”, explicó. “Pero debemos contar con una solución diplomática que sea muy clara sobre los temas que están dispuestos a negociar y el alcance y las concesiones que están dispuestos a hacer desde el principio para que esas conversaciones valgan la pena”.
El tema nuclear sigue siendo el principal obstáculo. Rubio cuestionó la postura iraní al asegurar que, aunque Teherán insiste en que no busca armas nucleares, “simplemente no lo dice en serio”. Según el funcionario, el desarrollo de misiles de largo alcance y la instalación de centrifugadoras subterráneas apuntan en sentido contrario.
“Con un arma nuclear le harían al mundo exactamente lo mismo que están haciendo ahora”, advirtió Rubio, al referirse al control estratégico del estrecho de Ormuz. En ese sentido, sostuvo que permitir ese escenario sería “un riesgo inaceptable”.
Trump ha sido igual de tajante. “En este momento, nunca habrá un acuerdo a menos que acepten que no habrá armas nucleares”, declaró días atrás.
En el terreno militar, Rubio anunció que la operación “Epic Fury”, iniciada en febrero, ya concluyó en su fase activa. Ahora, la estrategia estadounidense se centra en “Project Freedom”, una iniciativa para garantizar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz. Aunque varios países han mostrado disposición a colaborar, el funcionario subrayó que el peso principal recaerá en Estados Unidos.
“La responsabilidad principal de este Project Freedom recae en Estados Unidos, porque somos el único país que puede proyectar poder en esa parte del mundo de la forma en que lo estamos haciendo ahora”, afirmó. También evitó revelar qué naciones podrían sumarse, al señalar la sensibilidad del tema.
A pesar del cierre formal de la operación militar, Trump no descartó retomar los bombardeos si fracasan las negociaciones o se rompe el alto el fuego. Mientras tanto, la presión económica continúa. El presidente aseguró que el bloqueo a Irán ha sido efectivo. “El bloqueo ha sido asombroso. Es como una roca. Nadie va a desafiar el bloqueo”, dijo.
Incluso fue más allá al referirse al impacto interno en Irán. “Bueno, supongo que sí, porque lo estamos haciendo fracasar”, afirmó sobre el sistema financiero iraní. “Espero que fracase. ¿Quieren saber por qué? Porque quiero ganar”.
En cuanto a los efectos globales, el conflicto ya se refleja en el aumento del precio del petróleo. Aun así, Trump minimizó el impacto para los consumidores estadounidenses, al considerar que se trata de un costo asumible. “Es un precio muy pequeño a pagar por deshacerse de un arma nuclear”, sostuvo.
Con las negociaciones en curso y un alto el fuego frágil, el pulso entre Washington y Teherán se mantiene en un punto crítico, donde la diplomacia y la presión estratégica avanzan en paralelo, sin garantías claras de estabilidad a largo plazo.