La tensión en Medio Oriente volvió a escalar este sábado luego de que las Fuerzas Armadas de Irán anunciaran el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de energía, en respuesta a los recientes ataques israelíes en el sur de Líbano.
La decisión fue comunicada por el Cuartel General Central Jatam al Anbiya, principal mando conjunto de las Fuerzas Armadas iraníes, que acusó a Estados Unidos de incumplir el memorando de entendimiento alcanzado días atrás para poner fin a las hostilidades en la región.
A través de un comunicado difundido por medios estatales iraníes, el mando militar informó que el estrecho “será cerrado al paso de navíos”, al considerar que Washington no ha cumplido con el compromiso de frenar las acciones de Israel en territorio libanés.
Las autoridades iraníes señalaron que esta medida constituye apenas el inicio de una respuesta más amplia. Asimismo, advirtieron que, si continúan los ataques, podrían adoptarse nuevas acciones para obligar a sus adversarios a respetar los acuerdos alcanzados.
El anuncio ocurre menos de una semana después de que Teherán y Washington alcanzaran un acuerdo provisional destinado a reducir las tensiones en varios frentes regionales, incluido Líbano. Como parte de ese entendimiento, ambas partes buscaban restablecer la estabilidad en el estrecho de Ormuz, que había permanecido bloqueado por Irán desde finales de febrero.
Sin embargo, la situación volvió a deteriorarse tras la continuidad de los enfrentamientos en el sur libanés. Este sábado se reportaron nuevos bombardeos israelíes que dejaron al menos siete personas muertas. Israel sostuvo que las operaciones fueron una respuesta a proyectiles lanzados por el movimiento chií Hezbolá, aunque reiteró públicamente su compromiso con la tregua anunciada el viernes por fuentes estadounidenses e israelíes.
Irán también responsabilizó a Israel por lo que describió como una grave crisis humanitaria en Líbano, denunciando la muerte de civiles, el desplazamiento de cientos de miles de personas y la permanencia de fuerzas israelíes en zonas del sur del país.
La nueva crisis ha tenido efectos inmediatos en el plano diplomático. Teherán suspendió las conversaciones que tenía previstas con Estados Unidos para avanzar hacia un acuerdo definitivo sobre su programa nuclear, reuniones que estaban programadas para celebrarse el viernes.
A pesar de ello, Suiza confirmó que continúan los trabajos preparatorios en Bürgenstock para facilitar un eventual reinicio del diálogo. Fuentes diplomáticas señalaron que delegaciones técnicas de Irán y Estados Unidos permanecen en el país europeo, junto con representantes de Qatar y Pakistán, que participan como mediadores.
La cadena pública suiza RTS informó además que el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, también se encuentra en la zona, lo que sugiere que la cuestión nuclear sigue formando parte central de las negociaciones.
En medio de este escenario, el vicepresidente estadounidense JD Vance anunció que planea viajar a Suiza en los próximos días para participar en conversaciones relacionadas con la implementación del acuerdo entre Washington y Teherán.