Jueves 23 de julio de 2026
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Mamdani, el socialista que conquista Estados Unidos… pero nunca llegará a la Casa Blanca

Mamdani, el socialista que conquista Estados Unidos… pero nunca llegará a la Casa Blanca

Mamdani ya es un fenómeno político por derecho propio, pero no representa una amenaza presidencial para Donald Trump ni para el Partido Republicano

Estados Unidos tiene hoy a uno de sus políticos más populares defendiendo el socialismo. Mientras Washington mantiene un discurso de confrontación contra la izquierda fuera de sus fronteras, dentro del país uno de sus liderazgos políticos con mayor crecimiento se define abiertamente como socialista democrático.

Zohran Mamdani tiene 34 años. Nació en Kampala, Uganda, es musulmán, crítico del gobierno de Israel y uno de los principales referentes de la nueva izquierda estadounidense. Su propuesta de congelar las rentas reguladas, junto con iniciativas sobre cuidado infantil, apoyo a pequeños negocios y derechos laborales, lo han convertido en una de las figuras con mayor crecimiento dentro del Partido Demócrata. Para muchos representa una nueva forma de liderazgo: una generación joven que ha construido su popularidad alrededor de temas que afectan directamente la vida cotidiana de las personas, en lugar de los asuntos tradicionales de la política estadounidense.

Pero Mamdani nunca podrá convertirse en presidente de Estados Unidos. Llegó a Nueva York cuando tenía siete años y obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2018. El artículo II de la Constitución establece que únicamente un ciudadano estadounidense por nacimiento ("natural-born citizen") puede ocupar la Casa Blanca. Mamdani puede ser alcalde, gobernador, integrante de la Cámara de Representantes, senador o desempeñar prácticamente cualquier otro cargo de elección popular. El único puesto que la Constitución le prohíbe buscar es la Presidencia.

Mamdani ya es un fenómeno político por derecho propio, pero no representa una amenaza presidencial para Donald Trump ni para el Partido Republicano. Su crecimiento puede transformar la política de Nueva York, influir en el rumbo del Partido Demócrata o proyectarse hacia cargos nacionales como el Congreso o el Senado, pero la puerta de la Casa Blanca permanece cerrada por una disposición constitucional. Tal vez por eso no ha enfrentado un nivel de confrontación proporcional a la popularidad que ha alcanzado.

Estados Unidos mantiene desde hace años una política de confrontación contra la izquierda. Ha criticado gobiernos socialistas, impulsado sanciones contra algunos de ellos y, apenas esta semana, fue sede de una reunión internacional enfocada en el combate al "terrorismo de la izquierda extrema". Al mismo tiempo, uno de los políticos más populares del país se define públicamente como socialista democrático y ha construido toda su carrera defendiendo precisamente ese proyecto político.

Donald Trump ya utilizó antes el requisito constitucional de haber nacido en Estados Unidos como arma política. Durante años impulsó la falsa teoría de que Barack Obama no había nacido en el país para intentar desacreditar su Presidencia. Aquella estrategia fracasó porque Obama sí nació en Hawái. Con Mamdani ocurre lo contrario: nació en Uganda y ese impedimento constitucional existe desde el principio.

Es imposible saber si esa barrera constitucional influye en la manera en que la Casa Blanca calcula el costo político de enfrentarlo. Lo que sí muestran los hechos es que Estados Unidos combate al socialismo fuera de sus fronteras mientras uno de sus liderazgos políticos con mayor crecimiento también es socialista. La diferencia es que, por mandato constitucional, esa popularidad tiene un techo muy claro: nunca podrá llegar a la Casa Blanca.
Redacción
Redacción Columnista

Columnista de BCTneus