Los lanzamientos de los enormes cohetes de SpaceX desde Texas están dejando consecuencias ambientales del lado mexicano, con restos de los propulsores que han llegado a playas y aguas del Golfo de México.
Los vuelos son realizados desde Starbase, la plataforma de lanzamiento que SpaceX tiene en Boca Chica, Texas, muy cerca de la frontera con México. Desde ahí, la empresa de Elon Musk desarrolla y lanza Starship, el enorme sistema de cohetes con el que busca realizar futuras misiones espaciales.
El problema es que, de acuerdo con organizaciones ambientalistas, parte de los restos generados durante estos lanzamientos han terminado del lado mexicano, principalmente frente a las costas de Tamaulipas y en la zona de Playa Bagdad, en Matamoros.
De acuerdo con Conibio Global, los desechos no se limitarían a lo que puede encontrarse en la costa. La organización asegura que existen al menos tres propulsores sumergidos frente a las costas tamaulipecas y que los restos se extienden en una franja de aproximadamente 40 kilómetros.
Los ambientalistas advierten que estos residuos podrían representar un riesgo para el ecosistema marino, particularmente para especies como la tortuga lora, delfines y distintas especies de peces que habitan en la zona.
Entre sus principales preocupaciones está la posibilidad de que los materiales permanezcan durante largos periodos en el mar y que, conforme se deterioren, puedan liberar sustancias o desprender partículas que terminen incorporándose al ecosistema.
También señalan que algunos fragmentos de gran tamaño pueden convertirse en obstáculos para la fauna marina y aumentar el riesgo de que tortugas, delfines y otras especies queden atrapadas o resulten lesionadas.
Pero los posibles efectos no se limitarían a los restos que caen al agua.
Los grupos ambientalistas también han advertido sobre el ruido, las vibraciones y las ondas de choque generadas por los lanzamientos de los enormes cohetes, debido a que ocurren cerca de zonas donde habitan y se reproducen distintas especies marinas.
Integrantes de Conibio Global aseguran que las vibraciones incluso habrían compactado la arena en zonas de anidación de tortugas, lo que, según sus señalamientos, habría dificultado que algunas crías lograran salir de sus nidos.
La preocupación también alcanza a las comunidades pesqueras. Ambientalistas aseguran que en la zona ya se ha observado una disminución en la presencia de peces y advierten que la permanencia de residuos en el Golfo podría terminar afectando las actividades de quienes dependen de estas aguas.
Estos señalamientos corresponden a organizaciones ambientalistas y algunos de los posibles daños todavía requieren estudios técnicos que permitan determinar su alcance y confirmar si existe una relación directa con los lanzamientos de SpaceX.
El problema, además, no comenzó con los vuelos más recientes.
En 2025, después de que restos de los cohetes llegaran a la zona de Playa Bagdad, SpaceX envió una plataforma marítima llamada LB Jill para recuperar parte de los materiales que habían quedado en el Golfo.
La operación también generó controversia. El secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales, informó que la plataforma había tenido permiso para internarse en México, pero no cumplió con los requisitos necesarios para realizar trabajos en aguas nacionales, por lo que fue retirada mientras se analizaban posibles sanciones.
Conibio Global sostuvo posteriormente que la plataforma habría retirado solamente una parte de los residuos y que todavía permanecería alrededor del 90 por ciento del material en el Golfo. La organización también advirtió que retirar los restos durante la temporada de anidación podría generar nuevas afectaciones a las especies marinas.
Ante las denuncias, el Gobierno de México ha señalado que mantiene coordinación con Estados Unidos y con SpaceX para vigilar los lanzamientos y evaluar sus posibles impactos ambientales.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Agencia Federal de Aviación Civil y la Secretaría de Marina participan en el seguimiento de estas operaciones.
La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, reconoció que Profepa trabajaba en la zona y señaló la necesidad de que la Cancillería intervenga para regular este tipo de incidentes en la frontera.
Mientras SpaceX continúa con el desarrollo de Starship y sus lanzamientos desde Texas, las organizaciones ambientalistas exigen que los residuos y sus posibles efectos sean investigados y que existan mayores controles para evitar que las costas mexicanas terminen recibiendo las consecuencias de una actividad que ocurre del otro lado de la frontera.