WASHINGTON.- Estados Unidos y Rusia retomaron este martes el contacto directo sobre la guerra en Ucrania, después de más de seis meses sin una conversación entre Donald Trump y Vladimir Putin. La llamada ocurrió luego de que los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner sostuvieran nuevas conversaciones en Moscú y Kiev para intentar destrabar las negociaciones de paz.
De acuerdo con el Kremlin, Trump planteó durante la llamada que sería deseable alcanzar un pronto fin de las hostilidades y dejó ver su interés en conseguir avances antes de terminar su mandato, en enero de 2029. Para el presidente estadounidense, un acuerdo también abriría la puerta a una recuperación de las relaciones económicas y comerciales entre Washington y Moscú.
Las conversaciones del fin de semana fueron calificadas como positivas por las partes, pero no produjeron un acuerdo concreto. Después de una tregua de 72 horas, Rusia y Ucrania retomaron los ataques, dejando nuevamente sobre la mesa el principal problema: las condiciones que cada gobierno está dispuesto a aceptar para terminar el conflicto.
Durante la llamada, Putin expuso a Trump su lectura de la situación militar y los objetivos que Moscú mantiene en Ucrania. Aunque el Kremlin no reveló todos los detalles de la conversación por tratarse de un diálogo confidencial, sus principales exigencias son conocidas, entre ellas que Ucrania retire sus tropas de determinadas zonas que todavía controla.
El escenario complica los tiempos de Trump. Rusia mantiene el control de alrededor de una quinta parte del territorio ucraniano y sostiene que sus fuerzas continúan avanzando, por lo que Moscú tiene pocos incentivos para aceptar rápidamente un acuerdo si considera que puede mejorar su posición en el campo de batalla.
A esto se suma que Washington ya ha asumido algunas de las realidades que dejó la guerra: Rusia conserva amplias extensiones de territorio y Estados Unidos se opone al ingreso de Ucrania a la OTAN. Mientras tanto, Trump busca avanzar hacia una nueva reunión entre él, Putin y Volodímir Zelenski.
El reto para el mandatario estadounidense es conseguir que Putin tenga razones suficientes para detener una guerra que Moscú todavía considera que puede ganar. Trump tiene hasta enero de 2029 para conseguir el acuerdo y sumar a su legado el final de una guerra que lleva años sin una salida clara.