Lunes 14 de septiembre de 2026
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Suecia rompe la tendencia europea: centroizquierda supera a la derecha en elecciones

Suecia rompe la tendencia europea: centroizquierda supera a la derecha en elecciones

Con cerca del 95% de los votos contabilizados, los partidos que respaldan a la socialdemócrata Magdalena Andersson sumaban 176 escaños, uno por encima de la mayoría absoluta de 175 en un Parlamento de 349 integrantes.

La oposición de centroizquierda se perfila para recuperar el gobierno de Suecia tras las elecciones parlamentarias del domingo, aunque la diferencia frente al bloque de derecha es tan estrecha que el resultado todavía no puede darse por definitivo.

Con cerca del 95% de los votos contabilizados, los partidos que respaldan a la socialdemócrata Magdalena Andersson sumaban 176 escaños, uno por encima de la mayoría absoluta de 175 en un Parlamento de 349 integrantes. El bloque encabezado por el primer ministro conservador Ulf Kristersson alcanzaba 173.

La ventaja, sin embargo, era de apenas unos 28 mil votos y todavía quedaban papeletas por contabilizar, entre ellas votos emitidos desde el extranjero. La Autoridad Electoral prevé que el escrutinio definitivo concluya entre el miércoles y el jueves, por lo que ambos bloques evitaron declarar una victoria definitiva.

“Si los resultados se mantienen, Suecia tendrá un nuevo Gobierno, pero tenemos que esperar a que se haya contabilizado cada uno de los votos”, afirmó Andersson durante la noche electoral. Kristersson, por su parte, también evitó reconocer la derrota: “Aún no hay nada claro”, declaró, al señalar que su bloque podría conservar la mayoría por un margen mínimo o quedarse a un escaño.

Uno de los principales cambios de la jornada fue el retroceso de Demócratas de Suecia, partido de ultraderecha que en 2022 se convirtió en la segunda fuerza más votada y que durante los últimos cuatro años respaldó desde el Parlamento al gobierno de Kristersson. Las proyecciones apuntaban a una pérdida de alrededor de 11 escaños y a una reducción de su votación de 20.5% a cerca de 17.5%.

El resultado representa la primera ocasión en que la formación reduce su porcentaje de votos en unas elecciones parlamentarias desde que Jimmie Åkesson asumió su liderazgo en 2005. Aun así, analistas advierten que el retroceso no necesariamente significa un debilitamiento permanente de la extrema derecha, sino que podría estar relacionado con el voto estratégico de electores que buscaban impedir una mayor influencia del partido.

Richard Jomshof, diputado de Demócratas de Suecia, reconoció que existe un sector de votantes que coincide con sus propuestas pero mantiene reservas por la historia de la organización. “Hay un grupo de votantes a los que quizás les gusten muchas de nuestras políticas, pero a los que, emocionalmente, les cuesta aceptarnos”, afirmó.

Aunque un eventual gobierno de Andersson podría representar un cambio frente a la actual administración, los analistas no anticipan un regreso a las políticas migratorias más abiertas de décadas anteriores. El actual gobierno ha endurecido las condiciones para obtener residencia, reducido prestaciones y aumentado las expulsiones, mientras las solicitudes de asilo han caído a su nivel más bajo en cuatro décadas.

“Creo que el cambio general hacia una política de inmigración sueca más estricta ha llegado, en su mayor parte, para quedarse”, señaló Niklas Bohlin, politólogo de la Universidad de Mid-Sweden.

La formación de un nuevo gobierno tampoco será sencilla. Andersson necesita mantener unidos a cuatro partidos —Socialdemócratas, Verdes, Izquierda y Centro— que mantienen diferencias importantes, especialmente en materia fiscal y migratoria. El Partido del Centro, además, ha descartado formar un gobierno junto al Partido de Izquierda.

“La formación de un gobierno podría ser un proceso muy complicado”, advirtió el presidente del Parlamento, Andreas Norlen.

La campaña estuvo marcada principalmente por la seguridad, la inmigración, el costo de vida, la sanidad y la educación. Andersson prometió reforzar el Estado de bienestar mediante un mayor gasto social y un sistema fiscal más progresivo, mientras que su eventual gobierno mantendría la orientación prooccidental y el respaldo de Suecia a Ucrania.

Si finalmente logra formar gobierno, el regreso de Andersson supondría también un impulso para la socialdemocracia europea, que actualmente cuenta con pocos jefes de gobierno dentro de la Unión Europea. La política sueca, sin embargo, seguirá marcada por el debate migratorio y de seguridad que durante los últimos años desplazó al país hacia una de las posiciones más restrictivas de Europa.
Redacción
Redacción Columnista

Columnista de BCTneus