Viernes 16 de octubre de 2026
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¡52 tiroteos escolares en 2026! Ni las masacres han frenado el acceso a las armas en Estados Unidos

¡52 tiroteos escolares en 2026! Ni las masacres han frenado el acceso a las armas en Estados Unidos

El asesinato de tres niños y una maestra durante un tiroteo en una escuela primaria de Bend, Oregon, volvió a exhibir la dimensión de la violencia armada en Estados Unidos

Estados Unidos acumula decenas de tiroteos escolares cada año, mientras las masacres de Sandy Hook, Parkland y Uvalde han reavivado las exigencias para endurecer las leyes sobre armas. La presión de organizaciones proarmas y los desacuerdos en el Congreso han limitado la aprobación de algunas de las reformas más ambiciosas.

El asesinato de tres niños y una maestra durante un tiroteo en una escuela primaria de Bend, Oregon, volvió a exhibir la dimensión de la violencia armada en Estados Unidos y las dificultades que enfrenta el país para evitar que estos ataques se repitan.

El jueves 15 de octubre, un adolescente de 16 años irrumpió a balazos en la escuela primaria Silver Rail, donde mató a tres estudiantes de 5, 8 y 11 años, además de una maestra. Otro niño de 7 años y una segunda docente resultaron heridos de gravedad. El atacante murió después de que una persona que se encontraba en el lugar lo siguiera al interior del plantel y le disparara. Hasta el momento, las autoridades no han establecido el motivo del ataque.

La tragedia ocurrió en un país donde los tiroteos en centros educativos se han convertido en una preocupación recurrente. Hasta el 15 de octubre de 2026, se habían registrado 52 tiroteos escolares, de acuerdo con cifras de CNN basadas en reportes de distintas organizaciones. El recuento fue de 79 incidentes en 2025, 83 en 2024 y 84 en 2023.

Estas cifras incluyen incidentes en los que al menos una persona, sin contar al atacante, recibió un disparo en instalaciones escolares, por lo que no todos corresponden a ataques masivos. Sin embargo, reflejan la frecuencia con la que las comunidades educativas se enfrentan a episodios de violencia armada.

Uno de los casos que marcó un antes y un después en la discusión nacional fue el tiroteo de Columbine, ocurrido en Colorado el 20 de abril de 1999. Dos estudiantes asesinaron a 12 alumnos y un profesor, además de herir a decenas de personas, antes de suicidarse.

La masacre impulsó un debate nacional sobre la seguridad en las escuelas y el acceso a las armas. Sin embargo, otros ataques posteriores demostraron que las exigencias de cambios legales no se traducirían fácilmente en una reforma federal de gran alcance.

El 14 de diciembre de 2012, un hombre armado asesinó a 20 niños y seis adultos en la escuela primaria Sandy Hook, en Connecticut. La tragedia provocó nuevas movilizaciones para exigir controles más estrictos, pero en 2013 el Senado rechazó una propuesta que buscaba ampliar las verificaciones de antecedentes para compradores de armas.

La Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), una de las organizaciones más influyentes en la defensa del derecho a poseer armas, se opuso a las medidas. La agrupación ha recurrido al cabildeo, las aportaciones políticas y la movilización de sus simpatizantes para defender sus posiciones frente a las propuestas de regulación.

La influencia de estas organizaciones forma parte de un debate más amplio sobre la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense, que protege el derecho a poseer y portar armas. Mientras sus defensores sostienen que las restricciones pueden afectar los derechos de los propietarios legales, legisladores y activistas favorables a una mayor regulación consideran que es necesario reforzar los controles para reducir el riesgo de nuevos ataques.

En febrero de 2018, el tiroteo en la secundaria Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, Florida, dejó 17 personas muertas. Sobrevivientes de la masacre encabezaron protestas nacionales y exigieron medidas para prevenir nuevos episodios de violencia armada.

Cuatro años después, el ataque en la primaria Robb, en Uvalde, Texas, dejó 19 estudiantes y dos docentes asesinados. La respuesta policial también fue objeto de fuertes cuestionamientos y el caso reavivó las exigencias de cambios legislativos.

Las presiones para actuar consiguieron algunos avances. En junio de 2022, el Congreso aprobó la Ley Bipartidista de Comunidades Más Seguras, firmada por el entonces presidente Joe Biden. La legislación reforzó ciertos controles para compradores de armas de entre 18 y 21 años, destinó recursos a programas de prevención de la violencia e incentivó la aplicación de leyes que permiten retirar temporalmente armas a personas consideradas peligrosas mediante procedimientos legales.

No obstante, la reforma no estableció una prohibición federal general de las armas de asalto ni incorporó todas las restricciones que habían solicitado los promotores de controles más estrictos.

La discusión política continúa enfrentando posiciones distintas. Legisladores favorables a endurecer las leyes han impulsado verificaciones de antecedentes más amplias y restricciones para determinadas armas, mientras sectores defensores de la posesión de armas plantean reforzar la seguridad escolar, atender los problemas de salud mental y aplicar las leyes existentes.

La influencia de las organizaciones proarmas también ha sido objeto de análisis académico. Un estudio publicado en la revista PNAS Nexus, que examinó las aportaciones al comité de acción política de la NRA entre 2000 y 2022, encontró un aumento de las donaciones en zonas donde ocurrieron tiroteos escolares. El hallazgo aporta elementos para estudiar cómo se movilizan los intereses políticos alrededor de estos episodios, aunque por sí solo no demuestra que las donaciones hayan determinado el resultado de cada iniciativa legislativa.

Mientras el debate continúa, las consecuencias de los ataques permanecen en las comunidades afectadas. Las familias enfrentan la pérdida de sus hijos, los sobrevivientes deben afrontar las secuelas de la violencia y las escuelas recurren a cierres, protocolos de emergencia y servicios de apoyo psicológico.

En Oregon, las autoridades suspendieron las clases y las actividades escolares del distrito de Bend-La Pine después del ataque, mientras avanzaba la investigación y se organizaba la atención para estudiantes, familias y personal educativo.

Desde Columbine hasta los casos más recientes, cada nueva masacre vuelve a colocar sobre la mesa las mismas preguntas sobre el acceso a las armas y la capacidad de las autoridades para prevenir la violencia. Las reformas aprobadas han modificado algunas reglas, pero las propuestas más amplias continúan enfrentando obstáculos políticos en un país donde el derecho a portar armas sigue siendo uno de los asuntos más disputados de la agenda nacional.
Linda Verónica Valdez
Linda Verónica Valdez Columnista

Columnista de BCTneus