CIUDAD DE MÉXICO.- La Universidad Nacional Autónoma de México aplicará una evaluación presencial de control a parte de las personas seleccionadas para ingresar a licenciatura en 2026, luego de identificar resultados atípicos y posibles irregularidades en el primer examen de admisión realizado completamente en línea.
La medida fue recomendada por la Comisión Técnica para la Revisión del Proceso de Ingreso, que pidió organizar la prueba a la brevedad, con distintas versiones y bajo un formato presencial que permita atender al número de aspirantes convocados.
El rector Leonardo Lomelí Vanegas respaldó la propuesta y aclaró que no se repetirá todo el concurso de selección. Explicó que el ejercicio servirá para comprobar que quienes obtuvieron un lugar resolvieron la evaluación original sin apoyos externos que les dieran ventaja sobre el resto.
Lomelí ofreció una disculpa a quienes consiguieron su ingreso de manera legítima y deberán volver a presentarse. Sin embargo, señaló que el mecanismo “es necesario para dar certeza y garantizar la equidad en el acceso”.
La convocatoria incluirá a las personas que ya recibieron aviso de selección y a quienes alcanzaron una calificación igual o superior al puntaje mínimo de ingreso registrado entre 2021 y 2026 para la misma carrera, plantel y modalidad. La Universidad informará posteriormente la fecha y las condiciones de aplicación.
Resultados fuera de los registros habituales
La revisión encontró un incremento considerable en el número de calificaciones altas. Entre 2021 y 2025, alrededor del 3.5 por ciento de los aspirantes consiguió 100 aciertos o más; en 2026, esa proporción aumentó a 16.3 por ciento.
El cambio también se reflejó entre quienes alcanzaron al menos 110 respuestas correctas. El porcentaje pasó de cerca del 0.9 por ciento en los años anteriores a 5.5 por ciento en el proceso más reciente, una cifra aproximadamente seis veces mayor.
Eduardo Bárzana, presidente de la comisión revisora, explicó que durante la prueba virtual se detectaron conductas prohibidas, como el uso de teléfonos celulares, la presencia de otras personas junto a los aspirantes y posibles casos de suplantación de identidad.
El sistema de vigilancia, integrado por herramientas de inteligencia artificial y revisión humana, también identificó comportamientos que sugerían el uso de ayuda externa. Estas observaciones llevaron a la cancelación de aproximadamente el 2 por ciento de los exámenes.
De acuerdo con la comisión, las irregularidades no tuvieron un solo origen. La investigación apunta tanto a decisiones individuales como a posibles acciones organizadas, entre ellas la distribución de respuestas y el ofrecimiento de servicios para resolver evaluaciones completas mediante recursos tecnológicos.
Rector pide evitar prácticas fraudulentas
Ante los resultados, Lomelí llamó a aspirantes y familias a conducirse con honestidad durante los procesos universitarios.
“El hacer trampa es algo que no solamente daña a la institución, daña a la sociedad en su conjunto, es algo que erosiona el tejido social, es una práctica que debemos desterrar”, afirmó.