Según el reporte, los grupos criminales buscan incorporar conocimientos adquiridos en el campo de batalla europeo, particularmente en el uso de aeronaves no tripuladas, técnicas para evadir sistemas de interferencia y operaciones con explosivos. El reclutamiento se realizaría mediante pagos elevados, amenazas e incluso con el envío de miembros de las propias organizaciones a Ucrania para adquirir experiencia militar.
Información de inteligencia citada por el diario señala que existe interés en utilizar drones con una mayor capacidad de carga, algunos capaces de transportar más de 68 kilogramos de explosivos o equipo pesado. También se han identificado gestiones para adquirir en China aeronaves modificadas que podrían ser equipadas con armamento, incluidos fusiles.
La expansión de estas tecnologías ha generado preocupación particularmente en la frontera entre México y Estados Unidos, donde drones vinculados al crimen organizado ya han sido utilizados para labores de vigilancia, tráfico de personas y otras operaciones ilícitas. Ante este escenario, autoridades estadounidenses han reforzado el desarrollo y despliegue de sistemas antidrones, entre ellos tecnología láser de alta energía diseñada para neutralizar aeronaves no tripuladas.