Martes 03 de noviembre de 2026
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A Noroña ya ni sus compañeros lo aguantan: choca con el presidente del Senado

A Noroña ya ni sus compañeros lo aguantan: choca con el presidente del Senado

El presidente del Senado le encaró que, después de 30 años de conocerlo, todavía le cuesta trabajo entender su forma de ser

MÉXICO.- A Gerardo Fernández Noroña ya le cuesta encontrar paciencia hasta entre sus compañeros de Morena. Acostumbrado a repartir descalificaciones, esta vez reclamó que la Presidencia del Senado no saliera en su defensa durante su enfrentamiento con el PRI. Pero Higinio Martínez le respondió con una frase que resumió el desgaste: “Trato de entender desde hace muchos años su forma de ser y me cuesta”. Y aclaró que hablaba de los 30 años que llevan conociéndose.

El reclamo venía de la confrontación con Carolina Viggiano, Manuel Añorve y Alejandro Moreno. Noroña acusó que Viggiano lo había injuriado y que Alito lo amenazó fuera del pleno. “Han pasado 144 horas sin un pronunciamiento", reprochó, responsabilizando a Martínez de proteger la integridad de los legisladores. También atribuyó lo ocurrido a una cadena de errores en la conducción de la sesión: para él, la Presidencia tenía que responder por los dichos y las acciones de los demás.

Martínez rechazó que hubiera actuado en su contra. “Yo no le negué el derecho de usar la palabra. Usted intervino”, puntualizó. También explicó que el reglamento no contempla las “alusiones implícitas” invocadas por Noroña para intervenir. La respuesta desarmó el centro de su queja: había podido hablar, pero pretendía que la conducción del debate se ajustara a su interpretación de cada comentario.

La contradicción resulta difícil de ignorar. Noroña, que en sus videocharlas en redes sociales reparte críticas contra opositores y aliados, reclamó ahora una defensa institucional frente a los ataques que recibió. Las amenazas merecen atención, pero eso no convierte al presidente del Senado en su defensor personal. Martínez lo expresó directamente: “Yo no soy responsable de lo que diga cada una o uno de ustedes”. La misma libertad que Noroña exige para hablar también implica hacerse responsable de sus palabras.

El cierre fue seco: se tomaría nota de su reclamo, quedaría incorporado al Diario de los Debates y la sesión continuaría. Sin trato especial ni respaldo automático por compartir partido. El episodio deja una imagen incómoda para Noroña: su compañero tuvo que recordarle, frente al pleno, que presidir el Senado no significa ponerse a su servicio. Tanto protagonismo termina por agotar incluso a quienes llevan décadas tratando de entenderlo.

Rodrigo Soto
Rodrigo Soto Columnista

Columnista de BCTneus