La salida de Fernando Maldonado Lamadrid de la Fiscalía Regional en San Quintín para mucho no es casualidad, sobre todo porque ocurre después del procesamiento del hijo de la alcaldesa Miriam Cano. Parece ser que la polémica alcaldesa no lo perdonó y pidió su salida al considerarlo un obstáculo para su poder.
Aunque no está confirmado que su salida haya sido por presiones de Cano, la secuencia es demasiado conveniente como para no tomar en cuenta esa posibilidad.
Sin duda, lo que está a la vista de todos es que el hoy ex fiscal actuó en un caso sensible, hizo su trabajo ante las agresiones del hijo de la alcaldesa en contra de manifestantes. Después tuvo que dejar su cargo, cada quién podrá sacar sus conclusiones.
El efecto, sin embargo, no fue el que Cano Núñez esperaba. Lejos de perderse, Maldonado comenzó a adquirir legitimidad social. Eso en municipios como San Quintín es especial.
San Quintín es un lugar donde históricamente hay una distancia entre autoridad y ciudadanía, por lo que la historia de un funcionario que "no se dobló" ante una alcaldesa le dio puntos ante la gente que está muy decepcionada y lastimada por la administración municipal.
Hoy, su nombre empieza a circular como posible candidato a la alcaldía en 2027. Esto no es por una estructura partidista o por el apoyo de una cúpula poderosa, sino por la narrativa de un fiscal que enfrentó al poder y tuvo que pagar el costo de eso.
En la política de Baja California, el castigo puede convertir al castigado en opción electoral si no se maneja bien el tema, y esa torpeza a Miriam Cano Núñez seguro le costará más de lo que había planeado.
