En la política, suelen acumularse problemas y depende mucho del tipo de político si los administra o los enfrenta con los costos políticos que eso tenga. Para el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, Santa Fe se convirtió en un reto relevante.
Los tijuanenses saben que se trata de una zona con movilidad colapsada, y una serie de problemas que no podían ignorarse, sino atenderse en diálogo con los afectados.
No hace falta mucha memoria para recordar el episodio del panteón que el alcalde canceló, así como las protestas vecinales que legítimamente molestas dejaron claro que la confianza de la gente se construye con resultados.
De esta forma, el alcalde Ismael Burgueño empezó a resolver en la zona, en función de las capacidades actuales del gobierno municipal y que haya escuchado la molestia de la gente no es una algo menor o insignificante, es un intento digno de cambiar la historia de una zona afectada.
La reunión con vecinos en Santa Fe este domingo no sólo se trató de informarles los avances en infraestructura, semaforización o seguridad vial, sino de recuperar la confianza que se perdió por años.
El alcalde se conduce con la claridad de que cuando la gente sale a la calel a protestar, el tema se vuelve político y requiere acciones inmediatas de las personas que tienen el poder de resolver el motivo del enojo.
Los anuncios de luminarias, ordenamiento comercial y mejoras viales son una estrategia clara que combina la presencia, la obra pública visible y el contacto directo con la gente. Nada de esto es nuevo. Ahora el reto será continuar el diálogo para lograr satisfacer las necesidades apremiantes de la comunidad.
Santa Fe es, en el caso de Ismael Burgueño, el ejemplo de que dar la cara y resolver lo que la gente pide es la mejor manera de ganarse la confianza de la gente. Por ahora, serán muchos los ciudadanos interesados en que los avances continúen.
