Lo que pasó en Chihuahua queda cada mías claro y no se puede esconder. Mientras tanto, dos hechos saltan a la vista. El primero es que, en ese estado, liderado por la panista Maru Campos, murieron dos agentes estadounidenses en un operativo contra el crimen y el Gobierno de México no tenía conocimiento ni autorizó operación extranjera en campo.
Ni tarde ni perezosa, Campos quiso reducir los sucedido y una mera colaboración técnica, y habló de "instrucción en el manejo de drones. Pero no olvidemos algo, esa explicación no resuelve lo central.
El país de inmediato se preguntó, ¿por qué había personal extranjero vinculado a tareas de seguridad sin coordinación formal con la federación? Si no hubo operación no tenían razón para estar aquí, y si la hubo el problema es todavía mayor. Ése es el tamaño de la encrucijada en la que está Maru Campos.
Contrario a lo que muchos piensen, la crítica no va por lo ideológico sino por el respeto a las instituciones del Estado mexicano y, sobre todo, la soberanía. La seguriad nacional y la relación binacional no son facultades de los estados.
A la gobernadora de Chihuahua se le olvidó que permitir, gestionar o simplemente tolerar este tipo de intervenciones es responsabilidad de las autoridades federales. Por eso, Campos abrió un precedente peligroso que, al menos en el caso chihuanense, ya costó vidas.
Así se puede ver en la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien dejó claro que no puede haber agentes extranjeros operando en el territorio nacional al margen del marco federal. No es nacionalismo, es defensa de un principio básico del estado que a la gobernadora chihuahuense simplemente no le interesó.
La opinión pública nacional tiene claro que Chihuahua actuó sin claridad y sin control y eso provocó la muerte de agentes locales y estadounidenses, además de comprometer la soberanía nacional en un momento sensible. Que la comparecencia de Campos con el secretario Omar García Harfuch sirva como precedente en el respeto de la integridad del territorio por encima de los intereses políticos e ideológicos locales.
