La gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda ha encontrado en la educación uno de los principales legados que dejará su administración, y eso pocos pueden dudarlo. Hija de maestros, la mandataria entiende la importancia de las aulas en la transformación social, y gobierna en consecuencia.
La reciente información difundida sobre el impulso educativo en Baja California deja ver que las políticas educativas jugaron un papel central en el proyecto político y social de la gobernadora, ya que éstas se vinculan con el bienestar, la inclusión y el combate a la pobreza y a la desigualdad. Principios claramente identificables con la 4T.
La gobernadora no se limita a presumir aulas, planteles o equipos de aire acondicionado, sino que apuesta por el acompañamiento a los niños y jóvenes que estudian, desde la alimentación hasta la permanencia escolar, desde la mochila hasta la formación profesional, desde la primaria hasta las carreras vinculadas con industrias estratégicas. La propia Marina del Pilar ha referido que el corazón de la Transformación es, precisamente, la educación.
Programas como “Pancita Llena, Corazón Contento” y “Educando con el Corazón” hablan con claridad de un gobierno cercano en la vida cotidiana de la gente. Marina del Pilar ha apostado por una intervención gubernamental más humana hacia las familias, demostrando que no queda de lado el hecho de que es la primera mujer en gobernar el estado.
Hasta el momento, las cifras y los resultados son amplios, y eso se ha traducido en una menor deserción escolar, un mayor aprendizaje, más obras de infraestructura educativa que en gobiernos anteriores y cada vez más oportunidades reales de estudiar.
En cuanto a Baja California, Marina del Pilar elevó la educación en un estandarte para la administración, y, sin duda, los resultados y programas que están en marcha tienen el potencial de convertirse en un legado que podría consolidar políticas educativas cada vez más cercanas a las necesidades de la gente.
