A unos días de que MORENA lance una convocatoria que movilizará a las principales figuras políticas en Baja California, una encuesta estatal ha colocado sobre la mesa un dato imposible de ignorar.
Se trata del hecho de que el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, encabeza la aprobación ciudadana entre los presidentes municipales del estado con un 63 por ciento de respaldo.
Este número no sólo lo coloca en el primer lugar estatal, sino que lo separa por nueve puntos de su competidora más cercana.
En una entidad donde la discusión política suele concentrarse en la gubernatura, las dirigencias partidistas o las disputas internas de MORENA, el resultado vuelve a colocar a Tijuana en el centro del tablero.
En la política, los liderazgos se construyen con percepción de resultados. Por eso hoy, según esta medición, Burgueño posee una aprobación claramente superior a la de sus pares.
Por supuesto, una encuesta de gestión no equivale a una intención de voto, pero sí influye en la narrativa, y eso importa mucho.
Mientras algunos grupos siguen discutiendo posiciones, alianzas o cuotas internas, el alcalde de Tijuana parece haber su ventaja en la simple fórmula de gobernar una ciudad compleja sin convertirse en protagonista permanente de la autopromoción o el pleito político.
La próxima encuesta de MORENA será observada con atención porque permitirá contrastar dos dimensiones distintas. La primera es la aprobación ciudadana y la segunda es el posicionamiento partidista. Si ambas variables coinciden, el mensaje será contundente.